Tal como fuera contemplado por antepasados, el “kakawa” como llamaban los olmecas al cacao, es hoy también alimento, medicina y, especialmente, la semilla de esperanza de transformación para los habitantes del Catatumbo.
Y es que, aunque según investigadores, el cacao ha estado presente en la historia del Norte de Santander desde finales del siglo XVII e inicios del XVIII, cuando se establecieron grandes plantaciones, la llegada de cultivos ilícitos y las dificultades en su producción fueron reduciendo la cultura cacaotera, que ahora se quiere recuperar.
Carolina Andrea Quintero Rivera, miembro de uno de los proyectos de cacao en el Catatumbo, precisó que hoy, el cacao de fino aroma, como ha sido denominado a nivel mundial el producto que se siembra en Colombia, y de acuerdo con cifras de Fedecacao, está presente en más de 12.000 hectáreas sembradas en Norte de Santander, representando el sustento para unas 3.500 familias de 24 municipios en el departamento.
Con notas altas de cacao y chocolate, ligeramente amargo y ácido, notas medias con sabor a frutas cítricas, medio a nuez y frutos secos, el cacao es para los catatumberos el fruto que promete unión por su territorio, uno que ha sido golpeado fuertemente por el conflicto armado.
Lea aquí: Más de cien docentes han renunciado en Norte de Santander
Apuesta a la que se ha sumado el Fondo Multidonante de Las Naciones Unidas para La Paz (MPTF), en convenio con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia de Renovación del Territorio (ART), a través de ‘Cacao El Corazón Del Catatumbo’ en articulación con el Parque Nacional Natural Catatumbo Barí, alcaldías municipales, Fedecacao y la Asociación de Autoridades Tradicionales del Pueblo barí Ñatubaiyibari.
Esta iniciativa es desarrollada con 100 familias del resguardo de la comunidad motilón barí, 200 familias campesinas y ocho organizaciones de productores de los municipios con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial PDET de la subregión del Catatumbo, dijo Quintero.
Muchas de estas familias antes estaban dedicadas al cultivo de la coca, “pero lo que realmente se pretende con el proyecto de FAO no es decirles que sustituyan la coca , sino mostrarles otras alternativas de economía formal”, indicó Quintero.