¿Por qué te inclinas por la Ingeniería Industrial ?
Tenía claro que quería ser ingeniero y soy relativamente bueno con los números. Tal vez fue por un poco de rebeldía que me inclino por Ingeniería Industrial y no por Ingeniería Civil (mis dos padres son Ingenieros Civiles). Pude entrar a la universidad de los Andes. Me gradué como Ingeniero Industrial, con opción en gestión de Organizaciones.
¿ Cómo llegas a Estados Unidos?
Durante las vacaciones de medio año durante mi pregrado, trabajé dos veranos como vendedor en unas tiendas al lado del mar en Myrtle Beach, Carolina del sur. Pude practicar más mi inglés y viajé por Estados Unidos con lo que pude ahorrar.
¿Y maestrías?
Apliqué a varias universidades para mi maestría en Ingeniería Gerencial. Logré entrar a Duke University, y no dudé un segundo que ese sería mi destino. Es una de las mejores tanto académicamente, como en basketball, mi deporte favorito que practico desde niño. Allí conocí a mi futura esposa: Ysabel Rondón de Caracas, Venezuela.
¿Quién te ayudó en los estudios?
He sido afortunado de que mis padres me han podido ayudar hasta donde pueden, pero mi madre ha sido el motor principal de mi educación, no estaría donde estoy, de no ser por sus esfuerzos.
¿De qué manera contribuyes a la Fundación Juventud Líder?
Hago parte del programa Plan Padrino, donde soy mentor del cucuteño Juan David. Lo guío en su visión de vida, académicamente y también ayudo a su familia con manutención. De igual manera apadrino a otra familia en Atalaya. Durante el 2014, en Houston, empecé un programa similar con la fundación Spring Spirit. Fui el primer mentor y hoy en día logramos apadrinar a más de 300 niños de bajos recursos. Una de mis pasiones es el servicio por la juventud, en especial para aquellos que no tienen los recursos para crecer o se les dificulta encontrar oportunidades dada las limitaciones de la comunidad donde crecen.