Juan Camilo Trejos, uno de los sobrevivientes del fatal accidente de un bus en el puente helicoidal que comunica a Cajamarca (Tolima) con Calarcá (Quindío), en la vía La Línea, narró los momentos previos al hecho que dejó 10 muertos.
El joven, estudiante de tercer semestre de Ingeniería Civil en la universidad Alexander von Humboldt, de Armenia, viajaba de regreso al Quindío con sus compañeros y docentes tras una salida de campo. Durante la primera parte del trayecto, contó que el vehículo no presentó ninguna situación anómala; sin embargo, cuando el bus de servicios especiales ingresó al puente, se percató que el conductor le dijo a uno de sus profesores que tenía problemas con los frenos. De inmediato, alertaron a todos los ocupantes del bus para que tomaran medidas ante un eventual choque.
“En ese momento fue que pudimos notar que se está quedando ya sin frenos. Luego, cuando dice que sí se ha quedado completamente sin frenos, solo intentó, pues frenar con la caja de los cambios del vehículo, pero ya el bus tomó más velocidad y no, ya no le servía la caja como para ir frenando el carro”, contó el joven estudiante en diálogo con Caracol Radio.
Tras el aviso, Trejos contó que se agarró muy fuerte de la silla buscando protegerse de alguna manera, advirtiendo al mismo tiempo la peligrosidad del puente en el que, aseguró, los accidentes, son recurrentes.
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“Lo único que me pasó por la cabeza es que no me alcanzaba a despedir de mi madre y de mi esposa y que aquí fue, que hasta aquí llegué porque me imaginé que el bus iba a caer al vacío como tal”, narró el joven, quien reiteró que “lo único que sí hice fue agarrarme duro de esa silla tratando de que no pasara gran cosa”.
Recuerda, además, que tras el choque quedó tendido en el pasillo del bus y que, una vez fue consciente de que estaba bien tras el impacto, se bajó del vehículo y, junto a su compañero de silla, Juan Camilo Triviño, que hace parte del Cuerpo de Bomberos de Armenia, empezaron a auxiliar a los heridos “intentando bajarlos”, al mismo tiempo que sintió frustración y dolor por no hacer nada por quienes habían salido expulsados del bus al abismo y habían fallecido.
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