Con 33 años, un médico oriundo de Ocaña, Norte de Santander, copa la atención del ámbito de la salud, pues acaba de ser reconocido como ‘Neurocirujano Joven del Año’ por parte de La Federación Mundial de Neurocirugía, máxima organización en la especialidad.
Él es Sergio Andrés Torres Bayona, egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad Industrial de Santander (UIS), quien se siente muy feliz por el título que le ha otorgado esta agremiación.
La investigación que lo hizo merecedor de la distinción está relacionada con el hallazgo de nuevos genes en el glioblastoma multiforme, el más invasivo de los tumores cerebrales.
“Es muy frustrante ver en nuestra labor diaria cómo a personas con este tipo de tumores se les reducen las posibilidades de vida. Esto me motivó a investigar sobre el tema”, expresó Torres, quien destacó que estos nuevos genes no habían sido estudiados en este tumor.
Señaló que estos genes están vinculados con la formación de la masa y su malignidad y que a partir de su estudio se podría crear una nueva molécula contra este tipo de genes y tener un tratamiento.
El galeno nortesantandereano explicó que a este premio se presentan cientos de neurocirujanos menores de 40 años y que la postulación debe ir recomendada por un especialista reconocido. “En mi caso fue Paul Gardner, un líder mundial en cirugía de base de cráneo y endoscopia endonasal, a quien conocí durante mi año de subespecialización en esta área de la neurocirugía”.
Torres tiene un doctorado en Biología Molecular y Biomedicina en la Universidad del País Vasco. Alterna su labor de médico entre Bucaramanga y Barranquilla, en donde se desempeña como médico general de soporte en los servicios de neurocirugía.
El ocañero manifestó sentirse muy orgullo de su labor. “Todos soñamos con estos reconocimientos, que enaltecen la dedicación y enorgullecen a muchas personas. Sin embargo, no quiero crearle falsas expectativas a los pacientes y sus familias, haciéndoles creer que tengo la cura contra este tumor”.
Afirmó que calificarse como el mejor neurocirujano desmeritaría la gran labor que hacen sus compañeros. “Detrás de este logro hay muchos involucrados, a la UIS le debo el ser médico, represento al hospital donde estudié Neurocirugía en San Sebastián y al instituto Biodonostia, el lugar donde pude desarrollar esta investigación”.
“Espero que esta no sea la segunda vez que me cierren las puertas en mi país. Cuando quise estudiar fui rechazado en varios hospitales, a pesar de tener el mejor puntaje en los exámenes de admisión”, recalcó.
Sergio Torres recibirá el certificado que lo acredita como el ‘Neurocirujano Joven del Año’ el 9 de septiembre en Beijing, junto a otros cuatro profesionales expertos en neurocirugía.
Tutelas para exigir que le validen su título de España
En declaraciones dadas a El Tiempo, Sergio Torres precisó que, a pesar de que en Colombia ya había convalidado a otro médico neurocirujano que realizó sus estudios en España, no ha podido tener este convalidar en el país el doctorado que cursó en la Universidad del País Vasco.
La razón de este problema, según el neurocirujano, es que el Ministerio de Educación le pone trabas para que sea reconocido. Informó que tras cumplir los requisitos y hacer el correspondiente pago, el ente le envía un correo al mes en donde le exige otros trámites que no estaban contemplados. Esta situación lo ha llevado a interponer dos tutelas.
“Uno tiene que pagar 650 mil pesos, los pagué y el 10 de abril me llegó un correo que ya iban a convalidar el título. El 22 de abril me llegó otro correo de una funcionaria diciendo que habían echado el proceso para atrás porque no había adjuntado el título de neurocirujano, fui a Bogotá, hablé y les dije que esto no puede ser así, se dieron cuenta de que sí había anexado el título, entonces les dije que lo corrigieran y me dijeron que no era así, que eso tiene un debido proceso”, describió el joven.
La última tutela la interpuso el 29 de mayo de 2019 y sigue en espera de la evaluación académica para convalidar su título. Es por esto que el neurocirujano ocañero lleva alrededor de un año sin un trabajo formal en una clínica.
*Con información tomada de Vanguardia Liberal
