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Mujeres dan a conocer sus avances en emprendimiento
Amuci recibió la visita de un grupo de lideresas víctimas de la guerra.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 5 de Diciembre de 2018

Aprender, mostrar lo aprendido, compartir, son algunos de los motivos que el miércoles hicieron sonreír a Lucila Páez, presidenta de la Asociación de Mujeres Campesinas e Indígenas de El Zulia (Amuci) quien recibió a un grupo de visitantes de Putumayo, Arauca y Nariño, para dar a conocer sus avances como mujeres víctimas pero emprendedoras.

Primero, se reunieron para conocer sus experiencias organizativas que, según Ángela Ospina, directora de la Agencia Presidencial para la Cooperación Internacional, es la prueba de que “los años de existencia son clave para la sostenibilidad, porque nada se construye de la noche a la mañana”.

Del reconocimiento, pasaron al recorrido por el proyecto productivo de cría y ceba de ganado porcino, en una finca ubicada en la vereda Camilandia, y en la que se conoció el proceso de preparación de chorizos y aprovechamiento de la carne de cerdo. 

En medio de la visita, un camión lleno de ladrillos ingresó a la finca, y Norela Ardila de Vega, lideresa desde 1968, sonríe y cuenta que ese fue el aporte del Consejo Noruego para Refugiados.

Ospina acompaña la ruta, el diálogo, y resalta “este ejercicio grande, resistiendo, y de resiliencia” de las mujeres que impactan su territorio, compuesto por 23 veredas, pero también a sus familias.

“Este ejercicio de Amuci es el ejemplo del liderazgo de las mujeres”, afima, mientras recuerda que esta modalidad de cooperación, denominada Col- Col (Colombia le enseña a Colombia) busca fortalecer el empoderamiento de las mujeres para contruir paz. 

Col-col es solidaridad entre colombianos, experiencias, comunicación y creación de una red de mujeres autónomas, que hicieron el esfuerzo de no desplazarse, pues dieron la lucha por la tierra, por permanecer donde tenían sus raíces, para generar bienestar a sus familias y la comunidad, pese a los desafíos, señala la directora, quien es enfática en afirmar que las economías ilegales no podrán volver a zonas en las que la mujer es líder.

Páez, por su parte, dijo que el encuentro les permitió dar a conocer “cómo llegamos a donde estamos tras ser víctimas de la violencia”.

Aunque la producción de chorizos recién está dando sus primeros pasos en ferias agroindustriales, estas mujeres esperan que las instituciones sigan acompañándolas, para lograr la credibilidad que requieren para fortalecer su proyecto, que nació de una guerra que esperan dejar en el olvido. 

Lo que sucedió fue como una forma de abrir los ojos, porque nunca se había visto que le dijeran al campesino que hay oportunidad de comercio, o para los niños en el estudio”, afirmó. “La guerra lo que hizo fue como renovar al campesino: abran los ojos que afuera hay muchas cosas; pero busquen, dialogando, pacíficamente”.

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