El primer día de la semana llegan con morrales en la espalda y en ellos los cuadernos van acompañados de los alimentos que consumirán durante las jornadas académicas. Son 15 jóvenes que estudian en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Pamplonita y entre semana viven en el Hogar Juvenil Campesino.
Los jóvenes son de sectores apartados del municipio y para aprovechar los tiempos libres idearon emprendimientos agrícolas que les permite reinvertir las ganancias en el funcionamiento de Hogar Juvenil Campesino, su casa durante 20 días al mes.
La historia comenzó en enero de 2017, cuando un convenio entre el municipio, la Gobernación y la Asociación de Hogares Juveniles Campesinos, permitió mejorar el espacio físico para albergar a jóvenes de veredas lejanas como Llano Grande, Alto y Bajo Santa Lucía, Picapica, Páramo y Picacho.
La directora administrativa del Hogar, Martha Peña Cruz, dijo que los jóvenes cuentan con dormitorios, reciben alimentación y asesoría de tareas. Además, se les apoya para la ejecución de los proyectos productivos agropecuarios.
De acuerdo con la asistente técnica agropecuaria de la Secretaría de Desarrollo Social, Ana Vera, los jóvenes tienen huerta casera y cría de gallinas ponedoras, con 60 aves.
“Los alimentos sirven para consumo del Hogar y además se vende parte de la producción. El dinero se invierte en el sostenimiento del hogar y además, los padres aportan una cuota fija mensual.
“Los jóvenes tienen el compromiso de aprender y mejorar los conocimientos técnicos agropecuarios y pecuarios”, manifestó Vera.
“El propósito que se tiene con este tipo de casa-hogar es que los jóvenes más pobres del municipio tengan la oportunidad de estudiar, sin tener que abandonar el campo, porque aprenden a desarrollar proyectos productivos que pueden implementar en los predios familiares”, argumentó Vera.
Los fines de semana los estudiantes regresan a sus fincas, donde comparten con los padres técnicas para dar el giro de agricultura tradicional a modelos sostenibles.
