Preocupados porque estaban teniendo pérdidas con las cosechas, deficiencia en la cría de animales y bajo rendimiento de los suelos, los productores agropecuarios del Táchira se vieron obligados a reactivar el Laboratorio Bioambiental de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET).
El laboratorio, que data de hace 40 años, estuvo bajo un cierre técnico entre 2016 y 2019, debido a la falta de presupuesto para el mantenimiento de los equipos e imposibilidad de adquirir reactivos, lo que les forzó a paralizar sus servicios de análisis.
“Este laboratorio es muy importante para el país porque los agricultores de la región pueden obtener resultados para mejorar la parte técnica de la producción agropecuaria” destacó la ingeniera agrónoma, Luimar Álvarez, jefa del laboratorio.

Lo que sucede en el campo venezolano, es que gran parte de los agricultores están dejando de lado el criterio técnico por la falta de financiamiento, simplemente se guían por la experiencia.
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Años atrás, cuando existían empresas dedicadas a la venta de insumos agroquímicos, era muy común que a los productores se les acerara un técnico de campo, los cuales perseguían el objetivo de vender un producto, pero les explicaban que debían tener análisis de suelos y de planta, para saber el producto apropiado que debían aplicar, explicó Erika Trujillo, ingeniero agrónomo, coordinadora de Extensión Agraria del Decanato de la UNET.
Ahora no hay quién financie el traslado de agrónomos al campo y los productores no cuentan con presupuesto para pagarlos, por ende, se quedan sin información, lo que ha ocasionado que muchos estén usando de forma indiscriminada fertilizantes y agroquímicos como plaguicidas e insecticidas.
"Esto está ocasionando muchos problemas de alteración del equilibrio ecológicos del suelo, eficiencia de microorganismos que no deberían estar en ciertas, inclusos, enfermedades traídas de otros lados, que no se sabe por dónde entraron, porque no hay una regulación de los productos", puntualizó Trujillo.
Por ello, desde la universidad y el Decanato de Extensión desde el laboratorio, tienen como objetivo tratar de que el productor entienda la importancia de tener el conocimiento de qué es lo que tiene en su finca como problema, sea en el suelo, agua o planta, con datos fiables, y acudan a practicar los respectivos análisis para poder tomar decisiones correctas y así evitar pérdidas de su capital económico.
"Estamos buscando ser ese punto de referencia para los productores, para que puedan, aunque sea, pedir ayuda", refirió la ingeniera.
Lo ideal sería que cada productor del campo tenga a su disposición a un ingeniero agrónomo, los cuales son preparados en la UNET, pero lo que se ha visto en los últimos años es esa interacción se perdió.
Incluso, hay poca matrícula para esta rama de la ingeniería y poco campo de trabajo, en la casa de estudios superiores pasaron de graduar 80 ingenieros agrónomos a graduar solo 12; mientras que gran parte de estos profesionales han tenido que poner en práctica sus conocimientos en otros países.
Detectan baja proteína
En los análisis más destacados, el Laboratorio
Bioambiental de la UNET ha podido determinar que algunas marcas de alimentos concentrados, que son vendidos en diversos sitios del Táchira, contienen una dosis de proteína más baja a la que refleja la etiqueta del producto.
“Los clientes traen muestras de alimentos y se detecta que la proteína que indica el empaque no es acorde a los resultados, lo que ha permitido a los clientes mejorar sus resultados de producción”, precisó la especialista.
Hace poco un productor que sembró papa, acudió al laboratorio con un compost (materia orgánica) que había adquirido, el cual al aplicarlo a la siembra, perdió el cultivo a los 20 días, pues la planta cambió de posición y no dio resultado. Al llevar el compost a un análisis fitosanitario con un especialista de la UNET, detectó que en efecto hubo problemas con la materia orgánica, relató Álvarez.
"La gente está trabajando empíricamente y la idea es tecnificar, en otros países esto es fundamental, nadie va a sembrar una plantación sin hacer un análisis de suelo", señaló la ingeniera ambiental.
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También el laboratorio ha servido de apoyo para que los productores tomen un plan de fertilidad, en vista que ello incide en el consumidor final.
La directora del laboratorio refirió que es importante que las personas puedan llevar a análisis el agua, para determinar si es apta para el consumo humano.
Durante el mes al laboratorio acuden unos 40 productores del campo tachirense, en busca de ayuda para analizar suelos como una regla de producción básica, que por la crisis del país, muchos agricultores ya no podían realizar.
Investigan cambios en suelos del Táchira

En materia de suelos, los agricultores deben saber si el PH es alto o si la materia orgánica es alta para poder planificar la siembra, indicó la especialista.
Pues en una reciente investigación del Laboratorio Bioambiental de la UNET detectaron que en los suelos de la región ha disminuido la materia orgánica, debido a que la mayoría presenta PH ácido, lo que indica menor materia orgánica y menor nitrógeno, por lo que los agricultores deben incorporar mayor fertilizante para que los cultivos puedan producir.
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“La gente está sacando del suelo gran cantidad nutrientes con los cultivos y no están incorporando materia orgánica”, precisó la Álvarez.
El mono cultivo es otro factor de daño del suelo, así como la alta cantidad fertilizante y de fósforo, por lo que se deben dejar descansar los suelos, para que los microorganismos se encarguen de descomponer ese fósforo de forma natural.
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