La fosa común más grande del país
Pérez Amaya aseguró que se hizo justicia con esa medida de satisfacción para las víctimas de Norte de Santander, al determinar la reparación de un río como ser sintiente y que se convirtió en la fosa común más grande de Colombia, por el número personas desaparecidas, lanzadas a su cauce para borrar cualquier rastro de las autoridades.
“Es un triunfo, porque el Estado debe remediar el daño ecológico por la deforestación de la cuenca y los efectos del derrame del crudo por la voladura del oleoducto que pasa por la región”, señaló la representante de las víctimas.
Aparte de la reparación económica y sicosocial a los seres queridos que aún busca a los campesinos de la región, se debe resarcir el ecosistema con la siembra de alevinos de bocachico, como se ha hecho en el Magdalena.
En este caso se ha contado con la delegada de los Acuerdos de Paz para Norte de Santander, Teresa Ortega, para que se haga justicia con el afluente que atraviesa el Catatumbo y desemboca en el lago de Maracaibo, en Venezuela.
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“Es un logro muy grande, una lucha iniciada hace 9 meses por los desplazados, testigos del silencio, y por eso que se levanta un monumento del bocachico en el asentamiento humano Brisas del Polaco, para honrar la memoria de los desaparecidos y cuyas mujeres no descansaremos hasta encontrar la verdad”, puntualizó.