Al menos 11 barrios de Ocaña resultaron seriamente afectados por la creciente súbita del río Tejo el pasado jueves por la noche, la cual dejó un saldo de más de 1.000 damnificados, 250 núcleos familiares afectados, 200 viviendas inundadas, cultivos arrasados, animales de corral muertos y 11 puentes, vehiculares y peatonales, averiados.
Tras la emergencia, socorristas, funcionarios de entidades oficiales y organizaciones comunales trabajaban sin descanso en la limpieza de calles y viviendas, que ayer amanecieron con las huellas de la poderosa creciente, que arrastró tierra, rocas y ramas desde la montaña.
Con el fin de articular las ayudas humanitarias para sofocar la emergencia presentada en los barrios ribereños y veredas aledañas a la cuenca hidrográfica, que atraviesa la ciudad de sur a norte, integrantes del Consejo Municipal de Gestión del Riesgo y Desastres declaró la calamidad pública en el municipio.
En este sentido, el alcalde Emiro Cañizares Plata, ordenó la participación de todos los empleados, contratistas y entidades para la remoción del lodo, traslado de los afectados hacia lugares seguros, y un censo real para coordinar la entrega de elementos e insumos básicos, a fin de mitigar la crisis ocasionada por la avalancha.
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Por su parte, el gobernador del departamento, William Villamizar, envió una comitiva para apoyar las labores y evaluar las soluciones para la protección del cauce.