Acostumbrados a los malos olores, porque la zona se han convertido en vertedero de animales muertos, los vecinos de Las Delicias que viven por la calle única, entre manzanas 17 y 18, no se percataron de que al margen de esa trocha dejaron abandonado el cadáver de un hombre.
Alrededor de las 11:00 de la mañana de ayer, uno de los residentes sintió curiosidad, observó mejor el bulto, el cual expedía una hediondez, y se dio cuenta de que lo que estaba allí no eran los restos de un perro o gato, sino que se trataba de un hombre en avanzado estado de descomposición, por lo que alertó a la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc).
“Cuando pasé, vi el bojote y sentí un fétido olor. Pero aquí suelen tirar perros muertos, entonces uno a veces ni se imagina que puede ser un cuerpo humano”, expresó a este medio uno de los moradores.
Otra de las vecinas indicó que por ese lugar ha visto pasar hombres armados, incluso hace meses varios de ellos la abordaron y se identificaron como integrantes del Ejército de Liberación Nacional (Eln), le hicieron algunas preguntas y después se fueron.
Sobre si escucharon algunas detonaciones de arma de fuego en días anteriores, varios habitantes indicaron que la pólvora que envuelve la alegría de las fiestas de fin de año pudo disimular algún disparo, si lo hubo en el sitio del macabro hallazgo.
Hasta ese lugar en el Anillo Vial Occidental arribó la patrulla policial para acordonar la zona. Posteriormente, los funcionarios de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) de la Mecuc desarrollaron las pesquisas en la escena y la inspección técnica del cadáver.
Las primeras indagaciones permitieron establecer que el cuerpo estaba envuelto en una sábana, el fallecimiento no fue reciente y que las altas temperaturas de estos días aceleraron la descomposición del cadáver.
El cuerpo en avanzado estado de descomposición fue hallado al margen de una calle de tierra, en Las Delicias. / Foto Stefany Peñaloza-La Opinión
Un tatuaje lo identificó
En medio de las revisiones al cuerpo, los investigadores pudieron determinar que el hombre tenía un orificio en el cráneo, lo que indica que fue asesinado de un disparo en la cabeza. Igualmente, descubrieron que en la parte dorsal izquierda tenía un tatuaje referente al Cúcuta Deportivo; y fue esa marca la que permitió conocer su identidad.
Cuando ya se iba la furgoneta con el cuerpo llegaron familiares del asesinado, quienes afirmaron que por ese tatuaje no tienen duda de que se trata de Camilo Andrés Peña Pérez, de 22 años y natural de Cúcuta.
“Hablé con él 31 de diciembre, en la mañana, cuando fue a la casa. Se puso a jugar con mi niña y me pidió una segueta prestada, necesitaba cortar unos tubos, porque le estaba arreglando la conexión del agua a una señora”, señaló una prima.
Otros de los parientes reconoció que Peña “estaba perdido en el vicio”, por lo que se la pasaba en situación de calle, pero hacía diversos oficios para ganarse la vida. Además, resaltó que amaba al club rojinegro.
Los dolientes manifestaron que el joven nunca les hizo saber de alguna amenaza, por lo que no se explican quiénes están detrás del homicidio y por qué.
“Él era un chamo muy callado, no se metía con nadie y el hecho de que no hayamos sabido de su paradero, en estos días, era normal para nosotros, porque solía irse y regresar a los tres o cinco días, con hambre y pidiendo posada”, apuntó una pariente.
Camilo Andrés Peña era huérfano, pues sus padres fallecieron hace varios años y deja una hija de dos años.