Hoy, mientras el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, Colombia elige. La fecha que recuerda siglos de exclusión y lucha por derechos coincide con una jornada en la que las mujeres no solo ejercen el ejercicio del voto, sino que disputan el poder político.
Pero en Norte de Santander la jornada electoral tiene un significado adicional: podría marcar el fin de una ausencia de 35 años sin mujeres elegidas a la Cámara de Representantes por el departamento.
Este 8 de marzo no solo es simbólico: es un termómetro para medir si la representación política femenina avanza o sigue siendo una promesa.
Hace casi siete décadas, las mujeres colombianas adquirieron la conquista del sufragio en 1954 durante el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla y lo ejercieron por primera vez en el plebiscito de 1957; hoy, no solo ejercen ese derecho, sino que buscan ocupar los espacios donde se toman las decisiones.
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El aumento de candidatas: ¿es solo por la ley de cuotas?
El crecimiento en la presencia de mujeres en las listas para el Congreso en las elecciones de 2026 no responde únicamente a una transformación cultural en la política colombiana. Para la politóloga y activista feminista Adriana Landínez, gran parte del fenómeno se explica por la Ley 1475 de 2011, que obliga a los partidos a incluir al menos un 30% de mujeres en las listas electorales.
Según explica, la norma funciona como un mecanismo que “ha forzado a los partidos a incorporar mujeres en sus listas”, ampliando el universo de candidatas. Sin embargo, Landínez advierte que esta inclusión todavía no implica una transformación estructural en la distribución del poder político.
“La cuota actúa como un piso mínimo de inclusión, pero no como un mecanismo de paridad real”, señala. Esto ocurre, entre otras razones, porque la norma no regula la ubicación de las candidatas dentro de las listas, lo que permite que muchas sean ubicadas en posiciones con pocas posibilidades de elección.
Además de la obligación legal, la investigadora señala que los partidos han comenzado a reconocer que excluir a las mujeres tiene costos simbólicos y electorales en un contexto donde las demandas feministas, por mayor representación, tienen cada vez más legitimidad pública.
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Más candidatas, ¿más poder?
Durante años, la presencia femenina en las listas estuvo marcada por un cumplimiento meramente formal de la cuota legal. Hoy, según Landínez, comienza a observarse un cambio: cada vez más mujeres llegan a las candidaturas con capital político propio, construido desde liderazgos sociales, cargos públicos locales o activismo comunitario.
Este proceso también se refleja en la disputa por los espacios dentro de los partidos.
“Las mujeres ya no solo aceptan estar en las listas, sino que disputan activamente los lugares con opción real de elección”, explica.
Sin embargo, el aumento en las candidaturas no se traduce automáticamente en mayor poder dentro del Congreso de la República. El acceso real a la toma de decisiones depende de factores como el liderazgo de proyectos legislativos, la presencia en las mesas directivas o la presidencia de comisiones estratégicas, espacios donde las mujeres siguen siendo minoría.
A esto se suman fenómenos como la violencia política de género, que suele manifestarse en ataques a la vida privada, cuestionamientos a la legitimidad de las candidatas o campañas de deslegitimación pública.
Aun así, Ladínez destaca algunos avances recientes. “Hoy se observa un mayor número de mujeres liderando debates legislativos, impulsando agendas sobre derechos, cuidado y democracia, y construyendo alianzas entre congresistas de distintos partidos”, afirma.
Norte de Santander: participación sin representación
El panorama cambia cuando se mira el contexto regional. De acuerdo con el análisis de la Misión de Observación Electoral (MOE) citados por la investigadora, Norte de Santander es uno de los departamentos que no ha elegido a una mujer al Congreso desde la Constitución de 1991.
Para Landínez, esto evidencia una diferencia entre participación y representación. Aunque hay mujeres que compiten en las elecciones, ninguna ha logrado obtener una curul por el departamento en más de tres décadas.
La politóloga atribuye este fenómeno a factores estructurales, entre ellos una cultura política fuertemente marcada por el machismo y dinámicas partidistas tradicionales. “En Norte de Santander se cumple formalmente con la cuota del 30%, pero eso no significa que exista una apertura real dentro de los partidos”, explica.
Según su análisis, las mujeres que logran acceder a listas competitivas suelen hacerlo con el respaldo de estructuras políticas tradicionales, lo que mantiene filtros clientelares y patriarcales dentro del sistema político regional.
Sin embargo, para estos comicios, son varias las candidatas que llegan fuertes a la contienda electoral, aumentando las posibilidades de tener una mujer nortesantandereana en el Congreso, elegida por voto popular después de casi 35 años.
Una de las últimas mujeres en ser elegidas como representante a la Cámara fue Isabel Celis Yáñez, en el periodo de 1990-1994; años después fue senadora de la República, elegida por voto popular en 1998, se reeligió en marzo de 2002, sin embargo sufrió un accidente, en el cual perdió la vida y no alcanzó a posesionarse en su segundo periodo como senadora.
Zaida Marina Yanet Lindarte es otra de las mujeres que han sido representantes a la Cámara en la región nortesantandereana, sin embargo llegó en reemplazo de Jairo Díaz.
Así como ella, Mila Romero también ocupó una curul en el Senado de la República sustituyendo al expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Las cifras de candidatas en el departamento
Desde la perspectiva institucional, la Registraduría Nacional del Estado Civil reportó que para las elecciones legislativas de este año, 34 mujeres se inscribieron como candidatas a la Cámara de Representantes en Norte de Santander, lo que equivale al 45% del total de aspirantes en el departamento.
La cifra representa un aumento frente a las elecciones de 2022, cuando se registraron 27 candidatas.
Según la registradora delegada Cecilia Palacio Torrado, durante el proceso de inscripción se utilizó una plataforma digital que incorporaba verificación automática para garantizar el cumplimiento de la cuota de género en las listas.
A nivel nacional, el registro alcanzó 1.274 mujeres candidatas a la Cámara, por lo que las aspirantes de Norte de Santander representan cerca del 2,36% del total.
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Más mujeres en la contienda electoral
Un análisis titulado “Más Mujeres Más Democracia: Soluciones para ellas”, elaborado por la Registraduría Nacional del Estado Civil junto con ONU Mujeres y la embajada de Suecia, permite observar cómo se comporta la participación femenina en las elecciones legislativas de 2026.
El documento revisa las candidaturas inscritas al Congreso y muestra que, aunque el sistema político colombiano aún está lejos de la paridad, la presencia de mujeres en las listas ha venido creciendo de forma gradual en los últimos procesos electorales.
De acuerdo con el informe, cuatro de cada diez candidaturas al Congreso están hoy en manos de mujeres, lo que equivale al 40,9% del total de aspirantes al Senado y la Cámara de Representantes.
La cifra representa un aumento frente a las elecciones anteriores y confirma una tendencia que se ha consolidado desde 2018, cuando la participación femenina en las listas apenas superaba el 34%.
En el Senado, por ejemplo, seis listas nacionales son encabezadas por mujeres, provenientes de partidos y movimientos como Pacto Histórico, Comunes, Creemos, Patriotas y la coalición Con Toda por Colombia. Aunque siguen siendo minoría frente a las listas lideradas por hombres, el hecho de que cada vez más mujeres ocupen estos primeros lugares refleja cambios graduales dentro de las estructuras partidistas.
Algo similar ocurre en la Cámara de Representantes. En total, 108 listas están lideradas por mujeres, lo que equivale a cerca del 29% de las candidaturas. Si bien el porcentaje todavía está lejos de una representación equilibrada, el informe destaca que cada vez más mujeres logran posicionarse en lugares visibles dentro de las listas, un escenario que, de mantenerse, podría traducirse en mayor presencia femenina dentro del Congreso en los próximos años.
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Pioneras de la política femenina
Sufragistas
Ofelia Uribe de Acosta
- Líder del movimiento sufragista en Colombia.
- Promovió el derecho al voto femenino.
Primeras mujeres
en el Congreso
Esmeralda Arboleda
- Primera senadora de Colombia (1958).
- Referente del movimiento por los derechos políticos de las mujeres.
Josefina Valencia de Hubach
- Primera mujer ministra del país (Educación).
- También elegida senadora en 1958.
Mujeres en la Constituyente de 1991
- Aída Avella
- María Mercedes Carranza
- María Teresa Garcés
- Helena Herrán de Montoya
Fueron 4 mujeres entre 70 constituyentes, apenas 5 % de la Asamblea.
Mujeres y participación política en Colombia
- 1932: Se aprueba la Ley 28 de 1932, que permite a las mujeres administrar sus bienes sin autorización del esposo.
- 1954: Derecho al voto femenino. Durante el gobierno de Gustavo Rojas Pinilla se reconoce el derecho al voto de las mujeres en Colombia.
- 1957: Primer voto femenino. Más de 1.8 millones de mujeres votaron por primera vez en el plebiscito que dio origen al Frente Nacional.
- 1991: Constitución y nuevos derechos:
-La Asamblea Constituyente de 1991 incluyó el principio de igualdad entre hombres y mujeres ante la ley y amplió los mecanismos de participación política.
- Aunque solo 4 de los 70 constituyentes eran mujeres, su presencia marcó un precedente para la representación política femenina. - 2000: Ley de Cuotas. La Ley 581 de 2000 establece que al menos 30 % de los altos cargos del Estado deben ser ocupados por mujeres.
- 2011: Cuotas en listas electorales:
- La Ley 1475 obliga a los partidos a incluir mínimo 30 % de mujeres en listas electorales cuando estas tengan más de cinco candidatos.
Avances impulsados por mujeres en el Congreso
- Leyes contra la violencia intrafamiliar y de género.
- Normas de articipación política femenina y paridad en listas.
- Avances en derechos laborales y protección social para las mujeres.
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