Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Editorial
Universidad ¿Nacional?
Si algún consejero de la UN mira en el mapa, estos lugares están en el centro de la zona de guerra más complicada: al norte de Norte de Santander.
Authored by
Lunes, 20 de Junio de 2016

Es reconocida, si bien no en el mundo entero, por lo menos sí en el ámbito latinoamericano, en el que la Universidad Nacional de Colombia (UN) es una de las mejores. De las 10 mejores, para ser precisos.

Pero así como es de prestigiosa y conocida, es de desconocida e ignorada en amplias y muy importantes zonas del país.

Nuestro Catatumbo, por ejemplo, muy poco debe saber de la primera universidad del Estado. La razón tal vez sea la de que en esa región solo se sabe de la existencia del Estado por su permanente y nutrida presencia militar.

Hace 20 años, la UN decidió fortalecer su presencia en todo el territorio y establecer centros académicos más allá de las sedes andinas de Bogotá, Palmira, Medellín y Manizales. Y lo ha estado haciendo, en tardea que merece aplauso por lo menos cortés de parte de los nortesantandereanos.

Porque para la UN es como si esta región hubiera sido borrada de su mapa oficial. Al menos del que debe consultar el Consejo Superior Universitario, porque creó las sedes fronterizas Tumaco, Amazonia (Leticia), Orinoquia (Arauca), y Caribe (San Andrés).

Son aportes del Estado muy oportunos pero, en especial, muy importantes y necesarios para las comunidades de esas regiones, huérfanas seculares de inversión educativa de alto nivel. Por eso, comprensible que la universidad oficial por excelencia se haya preocupado por las zonas de frontera.

Pero es que Norte de Santander también es zona de Frontera, con necesidad permanente de centros universitarios de calidad…

Luego, con motivo de todos los programas que se preparan con el ánimo de entrar con buen pie en la era de la posguerra, la UN creó otros cuatro centros, en Yopal, Istmina (Chocó), Villagarzón (Putumayo) y San José del Guaviare, a donde llevará 74 pregrados para la gente de esas regiones.

De nuevo, hay que reconocer que acertaron con esas zonas, escenarios de la guerra y cuna de miles de víctimas; zonas necesitadas de redención y de apoyo gubernamental, esperanzadas en que los planes del Estado las privilegien. Bien, por esas regiones desconocidas para el Estado y los gobiernos.

Pero es que nuestro Catatumbo es igual: escenario de guerra (acá tienen la sede todos los grupos armados ilegales de un lado y del otro; acá hay decenas de miles de víctimas directas e indirectas de la guerra; acá hay abandono centenario, traducido en caminos de herradura por donde avanzan a su muerte los pocos autos que se atreven, en carencia de servicio de salud, de servicios públicos, en falta de inversión, en necesidades insatisfechas de todo tipo…

¿Por qué no, una de esas sedes en El Tarra o en Convención o en San Calixto…? Si algún consejero de la UN mira en el mapa, estos lugares están en el centro de la zona de guerra más complicada: al norte de Norte de Santander. O al sur de Cesar, junto a la raya fronteriza, si se quiere orientar más fácilmente.

Ya no es el alto gobierno el que nos da la espalda, es la propia alma mater de este país. Y nadie nos explica por qué.

¿Qué nos sobra o qué nos falta, para que se nos dé el trato equitativo que merecemos con el resto del país?

Temas del Día