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Editorial
¿Todos listos?
Si todos los sectores están ya listos, pues, entonces, que levanten todas las barreras y que todo vuelva a ser como antes.
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Jueves, 30 de Junio de 2016

En los últimos días, desde diferentes sectores binacionales se ha insistido en la necesidad de que el gobierno venezolano reabra la frontera con Colombia, que cerró de manera intempestiva e inconsulta hace ya 10 meses.

La mayor actividad la han desplegado desde Venezuela: funcionarios del Gobierno socialista, como el gobernador de Táchira, José Vielma, y el alcalde de La Fría, Willington Vivas, que promovieron, propiciaron y sostuvieron reuniones con sus funcionarios correspondientes en Norte de Santander y Puerto Santander, William Villamizar y Henry Valero, respectivamente.

Los venezolanos quisieron llenarse de argumentos para plantearlos ante su presidente, Nicolás Maduro, enterado como el que mejor de la realidad de la frontera, y sugirieron a Villamizar y Valero hacer lo mismo con el presidente Juan Manuel Santos.

En realidad, detrás de todo está el interés de Maduro en hallar fórmulas que le permitan descargar un poco la presión popular, y reabrir la frontera tal vez le parezca una oportunidad para ello.

De todos modos, el sector privado de ambos lados, ha desplegado también actividad inusual en busca del mismo objetivo: normalizar la frontera, cerrada por Caracas con el ánimo de aislar a Venezuela de la que calificó como insegura situación de Colombia, y aprovechada por Bogotá para fijar las normas de la que dijo será una nueva frontera, con todos los controles que no se aplicaban nunca.

Hay un hecho evidente: en las primeras semanas de cierre, el liderazgo empresarial de Cúcuta expresó varias veces su satisfacción, por cuanto, dijeron algunos voceros, la industria y el comercio locales se beneficiarían en grande, ya que no tendrían la competencia de lo que cruzaba la línea, legal o ilegalmente.

Hoy, esas personas están de acuerdo con que Maduro reverse el cierre y en cierto modo así lo han hecho saber al presidente Santos. Es posible que hoy el balance costo-beneficio haya variado de manera fundamental.

No sobra preguntar: ¿todos los que aspiran a que la relación fronteriza se normalice están listos para enfrentar esa realidad? ¿Qué dirán los industriales cuando de nuevo el contrabando comience a arrinconarlos? Y ¿qué argumentará el comercio organizado cuando a sus puertas se extiendan los ventorrillos de la informalidad y se les lleven toda la clientela? Y ¿de qué manera se defenderán las autoridades cuando empiecen las quejas porque la inseguridad se disparó y la violencia regresó a las calles al nivel de hace algunos meses?

Si todos los sectores están ya listos, pues, entonces, que levanten todas las barreras y que todo vuelva a ser como antes, cuando la ilegalidad reinaba en todos los rincones no solo de Cúcuta sino de la zona fronteriza…, pero esta vez con todo bajo control. Es lo menos que se espera de una decisión que desfavorece a Colombia, antes que beneficiarla.

¿Será que ya se superaron todas las situaciones inequitativas que existían y que hacían que cualquier colombiano que fuera a Venezuela regresara con un cargamento de quejas contra la corrupción, los abusos, los atropellos de parte de la omnipresente autoridad militar?

Pues, si todo y todos están listos, entonces que abran de par en par.

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