Hace una semana el Gobierno y las Farc le anunciaron al país el nuevo acuerdo de paz al que llegaron, después de horas intensas de discusión y debate en las que se incorporó un importante porcentaje de las propuestas del ‘No’ a cada uno de los puntos que contenía el documento inicial.
Aunque algunos sectores de oposición como el Centro Democrático insisten en que el nuevo texto no es el definitivo, por cuanto consideran que este no consigna los pedidos más importantes que hicieron, especialmente en materia de justicia y de no impunidad, el Gobierno avanza ya en lo que será la refrendación y la implementación, y por eso esta semana será de definiciones frente al futuro de lo pactado.
La aparente violación del cese del fuego bilateral, en hechos que se registraron en el sur de Bolívar y en el que murieron dos guerrilleros a manos del Ejército, puso en evidencia la fragilidad de este acuerdo y los riesgos de no avanzar prontamente en el proceso de desmovilización de las Farc.
A esto se le suma el pedido que esta semana hicieron organismos como la OEA para que la implementación se dé lo más pronto posible y evitar así que el proceso de diálogos que comenzó hace más de cuatro años y que cuenta con un importante apoyo internacional, fracase.
Por eso, la reunión que mañana sostendrá el equipo negociador del Gobierno con los delegados del Centro Democrático y el cónclave programado para el miércoles por los partidos políticos para definir la forma en que se podría refrendar el nuevo acuerdo sin que haya lugar a divisiones al interior del Congreso, serán cruciales y, sin duda, marcarán el rumbo de lo negociado en La Habana, a fin de poner fin a más de medio siglo de confrontación armada.
Hoy ya no hay tiempo para más espacios de negociación o dilataciones, este es mejor que “el mejor acuerdo posible”, como lo reconocen el propio presidente Juan Manuel Santos y el jefe del equipo negociador del gobierno colombiano Humberto de la Calle Lombana. Este es el definitivo, pues tiene mayor consenso y muchos de los que oponían dicen que mejoró con respecto al anterior.
Por eso es urgente implementarlo, para evitar que se presenten más incidentes como los ya mencionados que puedan hacer perder este esfuerzo de más de 4 años de conversaciones evitando así que el país pueda tener un mejor futuro tras más de 50 años de conflicto armado con las Farc y, de paso, se abra la vía para que otros grupos al margen de la ley se sienten a negociar y comencemos a construir la Colombia que queremos, con más oportunidades e igualdad de condiciones para todos.
