Debieron de transcurrir más de tres décadas para que pudiera madurarse y poner en marcha el anhelado proyecto del Centro de Convenciones y Exposiciones de la Frontera, que se construirá en Villa del Rosario con una inversión de $100.000 millones.
Por lo menos ya dejó de ser una quimera o un espejismo, puesto que el lote, el dinero y los diseños están y se espera dentro de dos años estar inaugurándolo, puesto que ese es el tiempo previsto de la obra.
Para los especialistas en esta clase de planes de servicios, el centro de convenciones le dará a Norte de Santander la oportunidad de entrar en el calendario nacional, bilateral y mundial de los congresos y eventos empresariales, ruedas de negocios, al igual que de encuentros profesionales, asambleas gremiales, reuniones corporativas y ferias internacionales.
Pero además, el área metropolitana de Cúcuta da un paso en firme hacia el desarrollo de una actividad especializada como es el turismo de negocios al contar con una infraestructura de 72.000 metros cuadrados para el desarrollo de esa clase de eventos.
En hora buena para el departamento empieza a abrirse esta ventana al mundo desde la cual podrá dar a conocer sus potencialidades, establecer mayores contactos con diversos compradores y proveedores, al que ofrecer las ventajas que se tienen aquí por la localización fronteriza con su opción de atender a un gran mercado como lo es el venezolano.
Además, hay dos datos relevantes que dan un contexto adicional para demostrar la dinámica que se produce al contar con un centro de convenciones como el Virgilio Barco Vargas. Uno, que el año pasado en Colombia el número de visitantes extranjeros con motivo de negocios creció en el 27 por ciento; y dos, que en 2024 se calcula que el segmento del turismo de negocios movió en el mundo 1.5 billones de dólares.
Frente a todo ese abanico de posibilidades la región tiene que ponerse a recuperar el tiempo perdido fijándose un cronograma muy bien delineado con el propósito de que esta plataforma para impulsar el desarrollo esté perfectamente habilitada una vez se produzca el corte de cinta.
Tiene que ratificarse el compromiso del trabajo mancomunado entre los sectores público y privado tanto para llevar a feliz término y con los menores inconvenientes posibles, la ejecución de los trabajos de construcción del centro de convenciones.
Y luego, mantener esa estrecha colaboración para que el proyecto cobre vida y empiece a operar sin traumatismo ninguno.
Para ello se tiene que pensar, estructurar y conformar -desde ya- un plan de manejo, promoción y oferta de servicios a nivel regional, nacional, binacional e internacional para que el centro de convenciones entre a apalancar el impulso y fortalecimiento del tejido empresarial, y ayude a concretar nuevas inversiones para la reactivación de esta zona del país.
Así como transcurrieron más de 30 años para lograr sacar del papel esta iniciativa, la expectativa es que ahora sean muchas décadas de convenciones, exposiciones y eventos que atraigan a lo más granado del mundo empresarial y esto le produzca nuevas dinámicas a la economía nortesantandereana.
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