La democracia no es eso. No puede una comunidad soportar como alcalde a una persona a la que no quiso ni quiere, y que llegó al poder solo por decisión del gobernador y la casualidad.
Es el caso de Sardinata, un municipio donde, según sus líderes, todos están hastiados de la corrupción, el incumplimiento del mandato popular, la falta de respuesta de las autoridades departamentales y, en fin, todo lo que tiene que ver con el alcalde, Víctor Julio Rangel González.
Rangel llegó a la Alcaldía nombrado por el gobernador, William Villamizar, de una terna que presentó el partido Conservador para reemplazar a Yamile Rangel, actualmente presa, condenada por celebración indebida de contratos. Aún espera ella que le resuelvan un recurso de apelación.
Casi desde cuando asumió como encargado, comenzaron los problemas para Sardinata, según 20 líderes comunitarios que desde hace varias semanas buscan, de manera insistente e infructuosa, reunirse con Villamizar para pedirle cambiar a Rangel. En su lugar, inexplicablemente, los atiende el Contralor, Silvano Serrano, sin facultad alguna para resolver problemas políticos y administrativos.
Desde entonces, se hicieron reiteradas las denuncias de corrupción en todo lo que tiene que ver con adjudicación y ejecución de contratos, en especial los de obras públicas; desidia administrativa e ineficiencia de Rangel para solucionar los problemas del municipio.
Pero las quejas no llegan a donde el Gobernador. O, si llegan, no surten el efecto deseado por la comunidad, de que Rangel se vaya, bien sea porque renuncie o porque Villamizar lo reemplace.
Para que el gobernador reciba a los líderes ni siquiera han valido argumentos como el de que el de Rangel fue un nombramiento contrario a las normas legales, pues, según señalan, además de ser sobrino de la alcaldesa, cuando aceptó el cargo hacía menos de un año era aún alcalde en Bucarasica.
Desde luego, el hecho de que Rangel siga al frente de Bucarasica tiene que ver con el partido Conservador, que lo nominó. Pero, si como enseñan en la escuela de leyes, en derecho las cosas se deshacen de la misma forma como se hicieron, el gobernador podría actuar y quizás reemplazar a Rangel con otro de los nominados.
El hecho es que hay una necesidad muy clara de superar una situación que puede obligar a los habitantes a radicalizar su postura y, quizás, llegar a las vías de hecho, que ya parecen asomar. Y, en tal caso, la responsabilidad será de quienes no han querido siquiera intentar una solución…
Entre ellos, el contralor Serrano, que se ha interpuesto, sin corresponderle, entre los líderes de Sardinata y el gobernador. Pero, además, ¿por qué Serrano le atiende problemas políticos a Villamizar? ¿Cuál es el interés en que el contralor medie? Se supone que solo se entiende con lo relacionado con cuentas y recursos, no con lo político.
¿O será por la interinidad en la secretaría de Gobierno, que hasta hace algunos días ocupaba Yebrail Hadad? Ojalá haya una pronta solución a este tema.
