Una buena noticia recibieron los niños y los padres de familia de los colegios públicos de Cúcuta con la asignación del Programa de Alimentación Escolar (PAE). ¡Por fin!, a partir de la otra semana, 78.020 beneficiarios lo recibirán.
Destaquemos que desde el 9 de mayo los estudiantes podrán disfrutar de estos alimentos que para muchos de ellos, aunque no lo crean, hacen parte de su dieta diaria básica.
La Unión Temporal PAE Cúcuta 2022, de la cual hacen parte ECO Servir S.A.S., Fundación Social de Apoyo Desarrollo y Bienestar de la Niñez y el Adulto Mayor Nuevo Amanecer, y Multiservicios Danisan S.A.S., tiene ante sí una gran responsabilidad.
En este momento se espera que adelante las actividades dentro de los parámetros fijados por el municipio en el concurso de este contrato de operación que cuesta $35.453 millones, para atender los requerimientos de la población a la que se le va a dar cobertura.
Por un lado está el suministro de los almuerzos y por el otro las llamadas raciones industrializadas -conocidas como refrigerios- a lo largo de los 126 días que restan del calendario estudiantil del presente año.
N0 se puede perder un día más. Como vemos que ahí uno de los integrantes de la unión temporal es el que actualmente maneja el PAE en Santander, lo lógico que es que ya el próximo lunes los los 70.080 alumnos cobijados por el programa en la ciudad pasen a la mesa, puesto que se supone que ya se cuenta con la experiencia necesaria para asumir este reto sin más tardanzas.
De lógica que a partir de este momento los padres de familia, los niños y la propia administración municipal y los órganos como la Personería y la Contraloría deben de estar pendientes de que todo se desarrolle sin problemas.
Recordemos que como consecuencia de los problemas económicos y sociales, del desempleo, la pobreza y la informalidad, se registran inconvenientes en miles de hogares para poder suplir sus necesidades básicas, entre ellas la alimentación, llegándose a encontrar que muchos no consumen las tres comidas diarias.
Entre tanto, muchas enseñanzas y dudas quedan luego de este proceso de asignación que transcurrió un verdadero camino de espinas, afectando la calidad del servicio educativo y exponiendo a que crezca la riesgosa deserción escolar.
Por ejemplo, debería pensarse en dejar contratado este programa a finales de cada año o mínimo en las primeras semanas del siguiente, para impedir que el calendario escolar arranque y los alumnos tengan que padecer porque la contratación se ha demorado.
La Alcaldía y la Bolsa Mercantil de Colombia deben de tomar nota sobre lo sucedido porque no se pueden dejar pasar por alto las denuncias de presuntas maniobras de tipo mafioso para atravesarse al proceso de que permitiera contratar el PAE.
Ahora que se supera este asunto vital para el servicio educativo en los colegios oficiales de la capital de Norte de Santander, queda en el tintero la urgencia de que la cobertura del programa se amplíe a más niños y niñas, teniendo en cuenta las estadísticas que emiten el DANE y entidades consultoras que miden la pobreza monetaria y multidimensional.
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