Cúcuta y varios municipios metropolitanos requieren para la temporada decembrina un plan especial de movilidad, porque no puede ser posible que el caos de tránsito se multiplique durante la temporada.
En sus últimas decisiones de gobierno, ante de dejar el cargo, los alcaldes metropolitanos junto con las secretarías de Tránsito, es necesario que definan con la Policía la manera en que las principales vías tengan fluidez en el tráfico vehicular.
Simplemente se necesita que hagan cumplir la ley. Por ejemplo, que no se permita el parqueo de carros y motos en las calles y que los conductores sean multados y los vehículos inmovilizados.
Esta acción decididamente contradictoria con el hecho de ser buenos ciudadanos, entorpece la circulación normal de los demás automotores, genera desorden y complica hasta el paso de los peatones, especialmente en las áreas comerciales y bancarias, donde por estos tiempos crece la afluencia de público.
Eso no afecta a nadie. Más bien facilita que los compradores vayan a los negocios a hacer sus compras o a las instituciones financieras a hacer sus transacciones, puesto que los trancones también ocasionan un ambiente estresante y en el cual puede resultar siendo favorable para que los ladrones hagan de las suyas.
Ahí, la inflexibilidad por parte de las autoridades tiene que ser absoluta. Para eso existen los estacionamientos donde los automovilistas y motociclistas tienen la opción de dejar sus vehículos, protegidos y sin convertirse en factores de desorden.
Es que ya se están comenzando a advertir fuertes congestiones en diversos lugares, como por ejemplo la Diagonal Santander y la avenida séptima, en la capital nortesantandereana y el acceso al peaje de La Parada.
Hay que tener presente que el factor de la reactivación del tráfico vehicular desde Venezuela, tanto particular como de servicio público que ahora igualmente debe contabilizarse dentro de los elementos que generan los atascos.
Este plan tiene que ser más preventivo y de facilitación de la movilidad que de aplicación de sanciones, porque de lo contrario no se logrará nada. La realidad nos ha mostrado que nadie les teme a los comparendos, porque las infracciones que se castigan con ese mecanismo se siguen cometiendo.
Hay que plantearle a la Policía de Tránsito en Cúcuta que los agentes dispuestos para esa misión se dediquen a dirigir el tráfico. O sea, que donde haya trancón, vayan y organicen para que las intersecciones no queden convertidas en nudos gordianos. Esa es una forma válida de ayudar a que la ciudad sea incluyente con el ciudadano, que muchas veces siente que solamente es tenido en cuenta para pagar los impuestos, pero muy poco recibe en retribución.
La otra labor es que sean asignadas especies de patrullas para que en vías como la séptima reordenen el tránsito y les exijan a las busetas y a los taxis colectivos que se estacionan a la espera de pasajeros que circulen porque es indispensable tener despejada una ruta como que conduce hacia sitios como la Terminal de Transporte, que por esta época tiene una alta afluencia de viajeros que llegan y salen.
Ese plan navideño de movilidad se tiene que aplicar tanto en áreas neurálgicas como el corazón de la ciudad, como también en las principales vías, con el fin de que las personas puedan hacer tranquilamente sus compras y que el comercio se mueva con mayor facilidad, puesto que más personas podrán llegar sin temor, porque la notoria presencia policial de tránsito sumada al uso de los parqueaderos y a la función de despeje de aquellas calles que registren colapsos vehiculares, les generará tranquilidad.
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