La discusión que en las últimas semanas se ha dado en Cúcuta en torno al pico y placa, al menos sirvió para conocer que sí hay unos estudios y que sí se pagaron por ellos y que sí existe una consultoría que se encargó de elaborarlos en desarrollo de los procedimientos para el anunciado plan de movilidad de la capital de Norte de Santander.
De las deliberaciones y debates públicos algo se obtiene y en este caso la gente ya sabe que para esto en específico se conformó el consorcio Deloitte-Cal y Mayor, que tuvo la misión de adelantar el examen, diagnóstico y análisis dentro del Plan Maestro de Movilidad de la capital nortesantandereana y las localidades aledañas.
Su costo, de acuerdo con lo expuesto por el director del Área Metropolitana de Cúcuta, Miguel Peñaranda, ascendió a los tres mil millones de pesos.
Estas precisiones resultan siendo importantes porque como dicen algunos, en los detalles se encuentran las razones de peso para fundamentar las decisiones.
Es así como en este caso, el Plan Maestro de Movilidad, basado en estudios técnicos dicta que la solución no está en instaurar el pico y placa para los taxis, sino en replantear la movilidad del transporte privado.
Hay una directriz trazada para el levantamiento de la restricción de movilidad para la llamada ‘mancha amarilla’ que presta el servicio en Cúcuta y los demás municipios metropolitanos, la cual obedece a moderar la movilidad, controlar la emisión de gases, mitigar la siniestralidad y mejorar el flujo de vehículos en tiempo y en tráfico.
La línea rectora de esta decisión se basa en el Plan Maestro de Movilidad, documento técnico y de conocimiento público, que rige la movilidad y el devenir del transporte masivo de la ciudad y que, a su vez, torna al transporte público en protagonista y desincentiva el uso del mecanismo particular.
Además, es bueno también despejar otras dudas existentes y es que la confección de este documento fue contratado por la Nación por parte de Findeter, y que, en él, participaron firmas de trayectoria mundial como Deloitte y Cal y Mayor.
Por lo tanto, este sería como el inicio de la aplicación de las nuevas acciones para el manejo del transporte en la región, teniendo presente un par de datos que igualmente sirven de fundamento, como son la existencia de 400.000 vehículos particulares dentro del parque automotor más los 8.545 taxis que circulan en esta zona del país.
El Área Metropolitana maneja la consideración que esa cantidad de carros de servicio individual de pasajeros no es el problema a la hora de medir impactos en la movilidad de la ciudad y los demás municipios aledaños.
La complejidad se está mirando desde otros puntos de vista como el del crecimiento del transporte pirata hacia diversos sectores cucuteños por parte de unos 5.000 automóviles, según las cifras de la citada entidad.
Por tal motivo lo mejor es que se comiencen a ajustar las acciones tendientes al fortalecimiento del uso del transporte público de pasajeros, que dicho sea de paso en Cúcuta tiene bastantes problemas, como el de rutas de buses hacia barrios y zonas no cubiertas, al igual que una desatención en horas de la noche.
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