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Editorial
Nuevo rumbo
Lograr la acreditación de alta calidad de la universidad debe ser la principal obsesión desde su primer día como rector.
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La opinión
La Opinión
Jueves, 29 de Diciembre de 2016

Una de las universidades más emblemáticas de la región iniciará el 2017 con un nuevo rumbo. 

Ayer, tras un largo e intenso debate por los intereses que rodearon el proceso de elección, fue finalmente escogido el nuevo rector que tendrá la responsabilidad de reorientar los destinos de este centro estudiantil para convertirlo en un verdadero polo de generación de conocimiento, investigación y  apoyo al desarrollo regional. 

La Universidad de Pamplona es un emblema de los nortesantandereanos, pero en las últimas décadas su manejo  académico y administrativo ha estado en manos que quizás no han sabido conducir el claustro por la senda correcta. 

Durante 9 años estuvo bajo la tutela de Álvaro González Jóves (Q.E.P.D), un rector bastante cuestionado  que aunque implementó planes interesantes en la universidad, como el de doctorados y maestrías y logró aumentar significativamente el número de estudiantes matriculados,  terminó siendo cuestionado e investigado por firmar millonarios convenios con gobernaciones de otros departamentos, cuyos recursos que terminaron embolatados. 

Después de su salida, vino la rectoría de Esperanza Paredes, una mujer que con su rectitud y formación logró ejecutar un plan de recuperación fiscal para sanear las finanzas del claustro, además de reforzar la parte académica y proyectar la universidad como un centro de pensamiento líder en la región y alejado de los intereses políticos. 

En el último cuatrienio,  el centro universitario estuvo en cabeza de Elio Serrano, quien dejará el cargo mañana y cuya gestión ha sido blanco de críticas, por su incapacidad para llevar a buen puerto la promesa de su plan estratégico cuando aspiró a la rectoría: mejorar la calidad de la institución y alcanzar la certificación de calidad, mejorar los niveles de investigación, fortalecer la parte financiera y proyectar la universidad en el campo nacional e internacional. Ninguno de los objetivos se logró. 

La situación actual del claustro está lejos del ideal que desearían los padres de familia que invierten allí sus recursos de la educación de sus hijos.  

Según el Modelo de Indicadores del Desempeño de la Educación (MIDE), que permite conocer cómo están las instituciones de educación superior en Colombia en materia de calidad, los números de la Unipamplona no son halagadores. 

Entre 187 instituciones de educación superior del país que entran en esta medición,  la Universidad de Pamplona ocupa el puesto 79 a nivel nacional; en lo que se refiere al desempeño de estudiantes, que se basa en los resultados de las pruebas Saber Pro, ocupa el puesto 128; y  en materia de investigación el puesto 80. 

Estos son apenas tres de los asuntos que  el nuevo rector, Ivaldo Torres, tendrá que atacar en su plan estratégico, que requiere de un profundo análisis de estrategias realistas y ejecutables que, al final de su gestión, evidencien avances significativos en al menos tres de los cinco pilares sobre los que basó su campaña a la rectoría: docencia y excelencia académica, investigación, internacionalización y extensión, liderazgo constructivo con impacto social en la región. 

Lograr la acreditación de alta calidad de la universidad debe ser la principal obsesión desde su primer día como rector. 

También debe ser una prioridad en su agenda, resolver los líos que hoy enfrenta la  IPS y sanear las finanzas de la institución que enfrenta deudas por cerca de 20 mil millones de pesos.

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