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Editorial
Nuestro Meoz
El estado del Meoz es el estado de toda la frontera colombiana: uno de gran abandono, de desidia.
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Viernes, 31 de Marzo de 2017

Si es lo que el gobierno central pretendía, lo logró en menos tiempo del que, quizás, se lo propuso. O, acaso, ¿hay alguna consideración lógica que justifique la dramática situación del Hospital Universitario Erasmo Meoz? Si hay, es un misterio.

El hecho concreto es que el Meoz, nuestro Meoz, está en las últimas, sometido a resucitación cardiopulmonar (rcp), si se permite el símil, con todos sus servicios colapsados, obligado por la ética de sus médicos y la ley, a atender, como sea, a las personas que necesiten atención de urgencia, aunque no tengan con qué pagar.

El jueves en la noche, cuando el hospital fue declarado en alerta naranja, 37 mujeres tenían turno para dar a luz a sus hijos, en una situación de verdad apurada y reveladora de la realidad angustiosa que se vive en el principal centro asistencial de esta vasta zona del país. Pero, desde luego, no ocurre solo con la maternidad…

El Meoz atiende a decenas de venezolanos diarios que llegan de urgencia en busca de la calificada atención que brinda y le reconocen en la zona fronteriza, sin recibir pago, ni por la consulta ni por los procedimientos ni por la recuperación. Y, en este caso, el problema se acrecienta, por cuanto, con todas sus camas ocupadas, el hospital no puede brindarles a los colombianos, cucuteños o no, los servicios que requieren.

Además también hay que tener en cuenta, que ante los problemas de pagos de ciertas EPS, la mayoría de las clínicas de la ciudad han cancelado los contratos con estas y esto aumenta la gente que acude al Meoz a buscar servicios.

En actitud que para nada se compadece de la severa situación del hospital, de Cúcuta, de Norte de Santander y de la frontera en general, el gobierno central ha eludido fórmulas de pago por los servicios a los extranjeros, con el argumento de que el sostenimiento del Meoz le corresponde al departamento.

Esto es cierto. Pero también lo es que los problemas del hospital con estas personas tienen que ver con la negligencia reiterada del gobierno central, que nada efectivo hace para controlar el ingreso de los extranjeros al territorio colombiano.

Migración Colombia es un organismo del orden nacional, y sus deficiencias en el control migratorio, graves y permanentes, facilitan que a Colombia ingresen todos los venezolanos que lo deseen, en busca de atención en salud. Consecuencia directa de esta realidad es la de que la situación del hospital, en parte, está siendo propiciada por el gobierno Central.

Para un hospital público, una cartera morosa de 180 mil millones de pesos es una monstruosidad, en especial si a él llegan todos los enfermos que no tienen atención en el resto del sistema asistencial, por las razones que sea, y reciben todo a cambio de nada, mientras no hay posibilidad alguna de obtener más recursos.

El estado del Meoz es el estado de toda la frontera colombiana: uno de gran abandono, de desidia, de desinterés creciente, de descuido, que podría, en el futuro cercano, generar dificultades insuperables.

Basta imaginar que la realidad política venezolana derive en situaciones de hecho que escapen a todo control. ¿A dónde irán los venezolanos? Y, en un clima de confrontación violenta, ¿dónde recibirían atención los heridos y los enfermos, si el país vecino no está en capacidad de responder? Obvio, en Cúcuta.

Pero, ¿en dónde, si el hospital se encuentra grave?

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