Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Editorial
No estar de espaldas al páramo
A todos nos compete ser cuidadores y defensores de Santurbán.
Authored by
Image
La opinión
La Opinión
Lunes, 13 de Octubre de 2025

La ciudadanía nortesantandereana está en la obligación de empoderarse de su páramo de Santurbán que es una joya de la biodiversidad y abastecedor de agua para tres millones de personas en los Santanderes.

Hay que dejar de estar de espaldas a este ecosistema, cuyo 72 por ciento de las 142.000 hectáreas de extensión se encuentran en territorio nortesantandereano.

Se debería, por ejemplo, volver al frailejón un emblema de la región y hacerlo parte integral de la nortesantandereanidad. Hay que mostrarlo con orgullo, pues es nuestro ícono.
Para que tengamos presente algo, no todos pueden darse el lujo de contar con este regalo paramuno de la naturaleza, que es hacedor de vida y parte importante para el desarrollo de esta zona del país.

En los colegios, escuelas y hasta en las universidades debería tenerse por lo menos una cátedra o una asignatura relacionada con nuestros páramos, entre ellos Santurbán, el Almorzadero y Berlín.

Las nuevas generaciones tienen que conocer a fondo la trascendencia de esas áreas para la vida misma y que el agua que sale por la llave nace en esas formaciones que operan como fábricas hídricas naturales que si fueran destruidas provocarían éxodos inimaginables.

A todos nos compete ser cuidadores y defensores de Santurbán, motivo por el cual a los residentes en las ciudades es necesario hacerles ver que hay unos entornos como esos a los cuales hay que preservar, conservar y proteger.

Si toda la población del departamento asume un compromiso en ese sentido, resultará más fácil prevenir que lugares tan imponentes e importantes como ese que tiene 450 clases de vegetales, muchas de las cuales solo crecen allí, y unas 300 especies animales, perduren en el tiempo.

Hablar de Santurbán, del Almorzadero y de Berlín, ojalá se convirtiera en una cuestión del día a día para de esa manera comprender el potencial con el que contamos y no dejarlo solo para los entornos técnicos o académicos.

Ese malentendido hay que superarlo. Los páramos son de todos. Lo que hagamos o dejemos de hacer tendrá sus consecuencias, para bien o para mal, luego hay que asumir nuestras responsabilidades.

Actuar en colectivo e impulsar y desarrollar el activismo ambientalista es una labor que compete a la ciudadanía en general para que en este asunto que atañe a la sociedad entera, haya siempre esa veeduría y deliberación tan necesarias.

Es que de acuerdo con los especialistas, los páramos en buen estado, es decir, a salvo de la depredación y las explotaciones mineras y con una estrategia controlada de producción agropecuaria, son excelentes absorbiendo grandes cantidades de gas carbónico, mitigando de esa forma el dañino cambio climático, tan de moda en este siglo.

Las acciones en materia de masificar la cultura ambiental hay que intensificarlas en estos tiempos de cambio climático y del fuerte impacto que  las actividades del hombre están causando sobre la naturaleza, para crear conciencia sobre la importancia de mejorar  ciertos comportamientos.

Y en nuestro caso, nada mejor que darles un lugar de primera importancia a los páramos con las maravillas que contienen, admitiendo que gracias a ellos tenemos algo más valioso que el oro, como lo es el agua que es parte esencial para la vida.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día