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Editorial
Necesidad latente
Actualmente, Cúcuta cuenta con unos 3 mil hombres, encargados de ejercer control de una ciudad nada fácil.
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Martes, 18 de Octubre de 2016

Cúcuta atraviesa por estos días una coyuntura particular: a pesar de que muchos de los indicadores de seguridad han tenido un comportamiento positivo, con excepción de los homicidios, entre la gente, va en aumento la percepción de que la ciudad es cada día más insegura.

Esta realidad puede tener que ver con la cantidad de gente que a diario llega a la ciudad proveniente de Venezuela, la cual, en buena medida, viene buscando una mejor alternativa laboral o de oportunidades que la que puede encontrar en el país vecino.

Pero hay otros factores que inciden en la percepción de inseguridad, como por ejemplo la presencia de grupos ilegales, al margen de la ley, como bandas criminales y milicias de grupos guerrilleros que ejercen abierto control en zonas periféricas de la ciudad.

Esas son, apenas, dos de las razones por las que el secretario de seguridad ciudadana, Mauricio Franco, decidió elevar al ministerio del Interior y a las autoridades del orden nacional, una petición bastante razonable: elevar de categoría a la Policía de Cúcuta, para lograr un incremento en el pie de fuerza, de al menos 300 hombres más.

Actualmente, Cúcuta cuenta con unos 3 mil hombres, encargados de ejercer control de una ciudad nada fácil, en la que además de los delitos propios de cada capital de departamento, deben enfrentar asuntos particulares por ser frontera: el contrabando de combustible, gran cantidad de inmigrantes ilegales y constantes violaciones al espacio público por parte vendedores informales que llegan a Cúcuta  buscando hacerse a un negocio.

El incremento del número de hombres encargados de la seguridad en la ciudad será un aporte también para mejorar la capacidad de respuesta de la autoridad, especialmente en los barrios.

Según datos entregados por la secretaría de seguridad, los cuadrantes de policía deben cubrir hasta 8 kilómetros de ciudad, lo que con frecuencia genera retrasos en la atención de solicitudes.

Experimentos recientes, como el del grupo élite integrado por 50 policías que llegó desde Bogotá para meter en cintura el caótico  tráfico cucuteño y que resultó un éxito, han marcado un precedente interesante. Si se compara esta cifra con los 300 agentes que de aceptarse la solicitud llegarían a la ciudad, los cambios positivos rápidamente empezarían a sentirse.

Hay varios indicadores que se deben mejorar, como por ejemplo, el de confianza en las autoridades (5 de cada 10 personas víctimas de delito no denuncian por falta de confianza en las autoridades) que podrían tener una positiva transformación con una mayor capacidad de reacción, con una operatividad más contundente en la que se demuestre que delinquir sí tiene consecuencias.

Se espera que los responsables de tomar la decisión, analicen bien la solicitud y concedan a Cúcuta la posibilidad de contar con una mayor capacidad de reacción, que deribará, sin duda, en una mejoría no solo de las cifras reales, sino también de la percepción que tienen los ciudadanos de la seguridad en su entorno.

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