Las noticias y fotografías que se difundieron sobre 15 personas atrapadas con cuatro volquetas en medio de una creciente del río Zulia, reactivaron la preocupación ciudadana y de las autoridades ambientales sobre la extracción ilegal de material de arrastre (piedra o arena) de los afluentes fluviales en Norte de Santander.
Entonces hay que afinar las operaciones para contener esta clase de actividad que ha llegado a ser de tal magnitud, que en una oportunidad hace ya varios años fue detenido un grupo de volqueteros en flagrancia que había extraído 22 toneladas de arena, en el río Pamplonita en Cúcuta.
Y lo que es peor, ahora hasta se desafía la fuerte temporada de lluvias y sin importar el riesgo inminente se lanzan a sacar piedra y arena, poniendo en peligro la vida hasta de menores de edad como sucedió en el río Zulia, donde había cuatro niños.
Aunque este procedimiento se encuentra regulado y exige una serie de documentación y de permisos especiales, lo cierto es que abunda en los ríos Zulia, Peralonso y Pamplonita, principalmente, en especial en horas de la noche para protegidos por las sombras evadir la acción de las autoridades.
Ojalá, la Policía Ambiental que es la encargada de hacer valer la normatividad y prevenir que los extractores ilegales de material hagan de las suyas, proceda a reforzar los patrullajes y, de ser necesario, pida más pie de fuerza, pudiendo tener ahí a patrulleros que están dando sus primeros pasos en la institución.
Para Cúcuta y los municipios que son bañados por el Pamplonita por ejemplo resulta fundamental que la extracción se haga por parte de las empresas que tienen los permisos respectivos y que deben de cumplir ciertas normas específicas para evitar emergencias por desbordamientos e inundaciones.
Así lo ha expuesto el mismo director de Corponor, Gregorio Angarita Lamk, al señalar que es indispensable contener la acción de estos explotadores informales para que no le sigan haciendo daño al río, dado que para extraer el material desvían en algunas ocasiones el lecho sin importar las consecuencias que provoquen aguas abajo.
Al ocurrir eso, todo puede terminar en una grave tragedia, no solamente en la capital de Norte de Santander, sino en el mismo Zulia o en otros municipios cercanos, porque cuando ocurren las crecidas y hay desviaciones, las aguas pueden tomar cursos que lleven a provocar inundaciones devastadoras.
Según los especialistas, si al río no se le hace un control topográfico en detalle de la zona de explotación antes y después se puede generar posibles cambios del cauce, y por ello es indudable la necesidad de hacer un levantamiento topográfico.
Como a veces de esto poco se conoce, es bueno relacionar que el Código Penal le dedica el artículo 338 a este delicado asunto. “El que sin permiso de autoridad competente o con incumplimiento de la normatividad existente explote, explore o extraiga yacimiento minero, o explote arena, material pétreo o de arrastre de los cauces y orillas de los ríos por medios capaces de causar graves daños a los recursos naturales o al medio ambiente, incurrirá en prisión”.
Pero igualmente, para evitar desmanes por parte de quienes cuentan con las licencias de extracción, la Ley 1333 de 2009 establece sanciones como multas, decomiso, revocatoria o caducidad de licencia ambiental, autorización, concesión, permiso o registro.
Luego, existen las herramientas judiciales, administrativas y de control para que nuestra riqueza hídrica sea conservada y en casos como este, no se convierta en factor de promocionar la ilegalidad y de convertir a los caudales que surten de agua a los acueductos, en cauces amenazantes para los pobladores.
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