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Editorial
Mala salud
Si las EPS no pagan sus gigantescas deudas, como lo hace la mayoría, que no está pagando a clínicas y hospitales, no habrá quién atienda a los enfermos.
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Martes, 26 de Julio de 2016

Es el mismo mal por todo el país: clínicas y hospitales, públicos o privados, todos enfrentan problemas de financiamiento, porque las Empresas Promotoras de Salud (EPS) a las que sirven no les pagan deudas monstruosas.

Pero, este mal, en Cúcuta tiene a todo el sistema colapsado, al borde de una crisis generalizada, con todas las consecuencias que se derivan de cerrar centenares de puestos de trabajo, no percibir ingreso alguno y tener que, a la vez, pagar deudas multimillonarias a sus proveedores.

Si las EPS no pagan sus gigantescas deudas, como lo hace la mayoría, que no está pagando a clínicas y hospitales, no habrá quién atienda a los enfermos, y la ciudad —y la región entera— queda expuesta a lo que se pueda derivar de una situación en la que nadie se preocupa por la salud de las personas y la pública.

Las deudas de Cafesalud, por ejemplo, son de muchos miles de millones de pesos acumulados que tienen en graves aprietos a la más nueva clínica de la ciudad, abocada como dice estar, a enfrentar su falta de dinero con métodos que pueden ser dolorosos para toda la ciudad. Y si se averigua un poco más, todas las EPS les deben a todas las clínicas y hospitales de la región.

¿Por qué las EPS no pagan a las clínicas? No se conoce una razón clara de parte de los organismos encargados de mantener funcionando el sistema, como la Superintendencia de Salud, el ministerio del ramo y agencias regionales como el Instituto Departamental de Salud (IDS).

Porque, ni los trabajadores ni las empresas fallan en lo que ordena la ley: entregarles a las EPS cada mes muchos miles de millones de pesos como aportes para mantener el sistema en marcha.

El Estado, por supuesto, es el único responsable de que los afiliados a las EPS no sepan a dónde va a parar ese inmenso río de dinero. Porque a las cuentas bancarias de Cafesalud, Coomeva, Caprecom, etc., el torrente llega puntual, sin faltar un centavo.

Entonces, ¿qué sucede? Que ya no sean las intermediarias en el asunto del dinero no significa que las EPS no lo reciban ni dispongan de él.

Algunos analistas consideran que lo de ahora es solo consecuencia de una enorme deuda acumulada por razón, entre otras cosas, de pagos por servicios no contemplados en el Plan Obligatorio de Salud (POS).

El hecho claro es que, en cualquier momento, miles y miles de usuarios cucuteños pueden quedar sin opción alguna en materia de atención en salud, en el caso de que las clínicas y los hospitales no puedan seguir sosteniendo el peso del sistema, porque materialmente no tienen cómo funcionar.

Es un problema que no admite soluciones temporales ni parciales, sino de mucho fondo: es el dinero de todos los colombianos que trabajan el que está en juego, y por el que el Estado no muestra la menor preocupación. En ningún sentido.

Las quejas de los usuarios se repiten día tras día, sin encontrar respuesta en un Gobierno que parece haber salido de la nada, no de la decisión ciudadana, puesto que, al menos en materia de salud, no mueve un dedo para solucionarles a los usuarios el problema de atención en salud, y sancionar a los responsables de la hecatombe que se viene…

 

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