Momentos de tranquilidad pero no de relajación ni de bajar la guardia desde el punto de vista de salud pública, se acaban de producir con la marcada disminución de los contagios y fallecimientos de personas por la pandemia del coronavirus en Norte de Santander.
El Domingo de Resurrección de 2022 quedará marcado como un día especial para los habitantes de esta región del país, porque las cifras del Instituto Nacional de Salud marcaron 0 casos en ese día y 0 muertes en el departamento por efectos del virus.
Parafraseando pudiéramos decir que ‘resucitamos’ de esa riesgosa, complicada y acechante temporada de dos años en que la COVID-19 nos dejó marcados como sociedad.
Datos entregados por el Instituto Departamental de Salud señalan que hasta el 18 de abril de 2022, en el departamento se produjeron 119.772 casos confirmados, siendo Cúcuta la que mayor número acumula, llegando a 73.910 contagiados.
En cuanto al número de personas que lamentablemente perdieron la batalla frente a esta pandémica enfermedad la cifra es de 5.107 personas.
Otro asunto destacable es que a esa fecha, en 28 de los 40 municipios del departamento ya no existían pacientes afectados por el virus, y en otros siete solamente se tenía reportado un caso positivo activo.
Lo anterior es un indicativo de que después de transcurridos dos años de la aparición de la pandemia en esta parte del territorio colombiano, en Norte de Santander un alto porcentaje de los 109 contagios existentes se concentran en la capital y en otras cuatro localidades, hecho que determina una drástica y muy favorable disminución de la presión pandémica sobre esta región fronteriza.
Se trata de una noticia reconfortante que en medio de tantas dificultades evidencia que empieza a verse con mayor claridad la luz al final del túnel en la contención del proceso de expansión del coronavirus.
Otra manera de probar lo anterior es que las unidades de cuidados intensivos en el departamento registran un 32% de utilización, con apenas 146 camas ocupadas, que sin triunfalismos bien pudiera decirse que por el momento estamos bien lejos de aquellos dramáticos instantes de demanda desbordada.
Lógicamente, esa victoria que se está cantando cuenta con unos componentes esenciales en los que han jugado papel fundamental la vacunación y los protocolos de bioseguridad.
Hasta el 17 de abril, en la región se han aplicado 2’444.451 biológicos: 1’089.158 en primeras dosis, 822.102 en segundas dosis y 302.467 de refuerzo.
Según el reporte del IDS, en el departamento ya hay 1’053.171 personas que cuentan con el esquema completo de inmunización para enfrentar la COVID-19.
Puede decirse entonces, que esos volúmenes de cobertura han comenzado a arrojar los resultados positivos esperados en esta larga e incesante lucha para contener, disminuir y limitar la oleada de contagios y de alta morbilidad del coronavirus.
Para mantenerlo a raya es lógico que no se puede bajar la guardia y recordar lo expuesto por la Organización Mundial de la Salud de que la pandemia continúa presente.
Esto equivale a seguir con el exitoso plan de cuidado comunitario, es decir, del lavado de manos y utilización del tapabocas en los recintos cerrados, en el transporte público y en áreas de alta concentración de personas.
La prevención, por lo tanto, es ahora la primera línea esencial para esta etapa de recuperación y de freno al coronavirus, puesto que no se puede olvidar, como lo señalan los especialistas, que esta clase de enfermedades en sus mutaciones pueden llegar a ser o más contagiosas o más virulentas.
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