Todo control es permanente, sistemático, o no funciona; no es control. Y, en la frontera con Venezuela, al menos en los dos puentes internacionales de Cúcuta y Villa del Rosario, Colombia no ejerce control alguno. De nada.
Cada día, enormes ríos de gente cruzan en ambos sentido por las narices de funcionarios de la Dian y de Migración Colombia que, impertérritos, presencian el desfile sin que los conmueva nada… a no ser la eventual presencia de periodistas.
Los dos puentes son pasos libres, tanto para el que quiera llegar como para el que decida irse, con el agravante de que no le revisan a nadie ni lo que se lleva ni lo que trae. Y podrían armas, explosivos, en fin, cualquier cosa.
La grave realidad la admite de manera tácita la directora seccional de la Dian, María Eugenia Restrepo Avendaño, cuando argumenta que “al ciento por ciento es difícil controlar, eso es imposible, máxime cuando estamos hablando del ingreso de 40 mil personas (por día)”.
Lo que está diciendo la funcionaria es que 40 mil extranjeros llegan cada día a Colombia, y que nadie sabe quiénes son ni a qué vienen y, lo más grave, no existe prueba alguna de que todos regresen a su país. Y también dice que esos extranjeros traen lo que quieren, y menos se sabe de qué se trata.
No regresan todos, es una verdad comprobada por las mismas autoridades. Pero, los que sí lo hacen, salen cargados de maletas y enormes paquetes que nadie revisa, y que se supone son alimentos para consumo familiar, pero, también, para revender en Venezuela. Esto es un hecho.
Pero, ¿y si no se trata solo de alimentos? ¿Si es dinero, o droga, por ejemplo? ¿U otra mercancía ilegal? Y, en relación con lo que llega, si además de la carne que, al parecer está ingresando por grandes cantidades y en condiciones lamentables, estuvieran entrando armas o municiones o explosivos, ¿qué? ¿Cómo saberlo?
Llevar y traer alimentos puede ser permitido, pero, ¿cuáles son las cantidades autorizadas? Se ha sabido de casos en los que una persona lleva hasta 50 kilos de arroz en una maleta. ¿Es esto legal? ¿Dónde está la lista de lo permitido? O es que Venezuela sigue todavía trazando pautas de cómo se debe manejar la frontera…
La inquietud de la directora de la Dian es para tenerla en cuenta, obvio: si no dispone de personal suficiente e idóneo, habrá que dárselo. Desde luego, con la salvedad de que soldados en puestos de control fronterizo no son quizás lo más conveniente. El Ejército está hecho para salvaguardar la soberanía y cuidar las fronteras, claro, pero no precisamente en los sitios de cruce. Allí, si acaso, debe estar la Policía, aunque lo sano, realmente, es que todos allí sean funcionarios civiles.
Lo realmente importante, sin embargo, es que en los puestos fronterizos de cruce haya controles, y mientras más serios y profesionales sean, mucho mejor. ¿Tendrá Colombia cómo hacerlos?
