En materia poblacional, hoy por hoy, Colombia vive un fuerte contraste con un crecimiento del número de adultos mayores y una sostenida caída en los nacimientos.
Es decir, como lo han venido los especialistas, nos encontramos frente un envejecimiento sostenido y constante y con el riesgo de que la generación de relevo sea mínima, en los próximos años.
El país atraviesa en este momento por una etapa de transformación demográfica, que igualmente se registra en el mundo.
Lo anterior lo confirma Naciones Unidas al señalar que la población mundial aumentará en 2.0000 millones de personas, de los 7.700 millones actuales a 9.700 millones en 2050, antes de alcanzar un máximo de casi 11.000 millones a finales de siglo, a medida que siga disminuyendo la tasa de fecundidad.
Según el organismo multilateral, durante este período se prevé que la población que la población de 65 años o más superará en número a la de menores de 5 años.
De esa reconfiguración poblacional no escapamos en Norte de Santander, al estar previsto que para mediados del siglo XXI los adultos mayores se duplicarán. En 2018 eran 179.317, pero las proyecciones indican que en poco más de tres décadas podrían superar los 414.400 (222.875 mujeres y 191.567 hombres), lo que significa que casi uno de cada cuatro habitantes será adulto mayor para el año 2050, en esta parte del país.
En el otro lado de la balanza aparece la caída sostenida de nacimientos en el país, que según el DANE entre enero y julio llegaron a 243.870, un 6,6% menos que en 2024, mostrando que no es un fenómeno coyuntural sino un cambio estructural en la dinámica demográfica nacional.
Los estados, los dirigentes políticos, económicos y sociales están en la obligación de comenzar desde ya a tener presentes dichos cambios demográficos para proceder a hacer los ajustes en las normas, estrategias y servicios.
En concepto de la ONU, a medida que la esperanza de vida sigue aumentando, puede que el papel de las personas mayores en las sociedades y las economías sea más importante.
Por eso planteó adaptar los sistemas de educación, atención sanitaria y protección social hacia este grupo etario cada vez mayor.
Ambas situaciones, más adultos mayores y menos nacimientos, es requerido que los ministerios, secretarias, alcaldías y gobernaciones empiecen a hacer análisis y proyecciones basados en los datos estadísticos, para medir los impactos.
En ese punto hay que evaluar el aspecto de las pensiones, de la población económicamente activa, todo ello con el propósito de tener en el radar una nueva dinámica de la estructura social y económica en las próximas décadas, en Colombia.
Los expertos advierten que se trata de un ‘enorme reto económico’ para regiones como la nuestra, razón por la cual no puede dejarse pasar desapercibida sino comenzar desde ahora mismo a medir los pro y los contra para la elaboración y preparación de las medidas respectivas para enfrentar problemas fiscales y presiones sobre la economía y los regímenes de pensiones.
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