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Editorial
La maldición de Cadena
Para Cadena estar en la B es un buen negocio, pues es poco lo que invierte.
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La opinión
La Opinión
Domingo, 6 de Noviembre de 2016

El Cúcuta Deportivo seguirá en el 2017 en la B, donde está confinado desde hace ocho años con posibilidades lejanas de regresar a la categoría A. Decimos con pocas posibilidades por cuanto al frente del equipo rojinegro permanece José Augusto Cadena como accionista mayoritario y responsable de su pobre desempeño y calamitosa situación.

Para Cadena estar en la B es un buen negocio, pues es poco lo que invierte y en cambio recibe muchas prebendas por concepto de publicidad y todas las arandelas que se reparten entre los clubes amigos de la Dimayor, donde tiene sus padrinos.

Además, no paga impuestos al municipio de Cúcuta por el uso del estadio General Santander, ni les paga a los jugadores sus sueldos y prestaciones sociales, por lo cual afronta demandas laborales y judiciales. 

Cadena, quien también tuvo cerca de la B a Patriotas de Boyacá y en la misma categoría al Atlético Bucaramanga, tampoco cumple los acuerdos con la Superintendencia de Sociedades para la reorganización administrativa y financiera. Hace ya casi un año que se comprometió con las autoridades locales a conformar un equipo competitivo para volver a la categoría A, recibió apoyo del gobierno y de la afición, pero salió con un chorro de babas.

Ahora desafía y alardea de llevarse el equipo a otra plaza para lo cual cuenta con el respaldo de esa especie de super Estado que es la Dimayor. Cadena es una especie de maldición del Cúcuta, como la que tuvo en su época el América de Cali.

Según reciente informe de la Superintendencia de Sociedades Anónimas, la ley del fútbol (1445 de 2011) permitió la transformación de los clubes de futbol de corporaciones a sociedades anónimas. Esta forma asociativa ofrece mayor transparencia, mejor gobierno corporativo de incentivos para la inversión de capital. 

Por segundo año consecutivo, los clubes de fútbol del país registraron ganancias. Estas fueron de 1.889 millones de pesos durante 2015. El activo de los 31 equipos analizados bajo normas locales para clubes deportivos aumentó en 27,4 por ciento y el patrimonio lo hizo en 30 por ciento durante 2015. 

Los clubes han venido diversificando el negocio y no solo concentran la generación de ingresos en la taquilla, sino que fortalecieron otros frentes como venta de artículos deportivos. En la actualidad – y lo recuerda bien la Supersociedades – existen en Colombia mecanismos para resolver la insolvencia de los clubes deportivos. 

Todos los equipos con dificultades  acuden a estos mecanismos, menos el Cúcuta Deportivo, por lo cual uno tiene derecho a creer o suponer que al señor Cadena nada de esto le importa. Lo suyo es seguir en la B. ¡Que tristeza!

Por esta época –hace 10 años– Cúcuta estaba en camino de conquistar su primer título en el torneo rentado del fútbol colombiano, bajo la dirección del profesor Jorge Luis Pinto. Y su hinchada fiel se aprestaba también a celebrar su llegada a la final de la Copa Libertadores de América de la mano del profesor Jorge Luis Bernal.

Es el momento de reflexionar alrededor del Cúcuta Deportivo como institución que integra a nuestra comunidad, que es símbolo de la región y hace importante aporte a la dinamización de nuestra alicaída economía.   

Nuestras autoridades y dirigentes están obligados a explorar y buscar una salida. Definitivamente, el Cúcuta no puede seguir en manos de Cadena, así sea el accionista mayoritario.

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