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Editorial
La cuestión del control de tránsito
Desde hace varias semanas se observan  en las calles a los alféreces  de tránsito, quienes adelantan diversas labores para procurar que se agilice el tráfico vehicular en diferentes zonas.

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La opinión
La Opinión
Viernes, 10 de Octubre de 2025

La movilidad y la seguridad son dos aspectos esenciales dentro de la cotidianidad en ciudades como Cúcuta, para garantizarles a los habitantes una mejor calidad de vida.

Desde hace varias semanas se observan  en las calles a los alféreces  de tránsito, quienes adelantan diversas labores para procurar que se agilice el tráfico vehicular en diferentes zonas.

Han estado en la Diagonal Santander y en otras calles céntricas de la capital nortesantandereana, y en algunas de ellas usando los pitos y paletas de pare y siga, se les observa dirigiendo el tráfico para descongestionar la circulación.

Dentro de esas funciones resulta importante que haya una operatividad persistente en contra de los parqueos prohibidos de carros y motos en las vías y andenes  que generan atascos, invaden el espacio público y conllevan otra clase de inconvenientes .

Este cuerpo civil de guardas de tránsito adelantan esa clase de tareas mientras la Policía, en desarrollo del convenio con la Alcaldía adelanta las funciones de control y de operativos contra los infractores.

Pero hay un punto en el que se cruzan las estrategias que buscan un tráfico vehicular fluido y un suficiente pie de fuerza policiaca para hacerle frente a la criminalidad en esta parte del país.

Ahí es donde se ha planteado que ya no continúe la Policía desarrollando las funciones de operatividad de tránsito, a fin de poder liberar a un buen número de agentes para que entren a engrosar las misiones de vigilancia y de contención contra los diferentes factores que desestabilizan la seguridad en la ciudad.

Se estima que en caso de darse un paso en ese sentido un total de 65 policías volverían a las acciones contra la delincuencia y a garantizar la seguridad ciudadana, que en estos momentos continúa siendo crítica en el área metropolitana de Cúcuta.

Al sopesarse la conveniencia, las propias condiciones de la ciudad advierten que dentro de los planes para devolver la tranquilidad se necesita reforzar el pie de fuerza para el desarrollo de las diferentes acciones para hacerles frente  a  delitos como el homicidio, el microtráfico y el hurto, entre otros.

Por tal motivo y con las advertencias, cuidados y prevenciones del caso, hay que avanzar hacia la activación del cuerpo de agentes civiles de azul  -en un número cercano a los 50- empiecen a ejercer las labores operativas  y de control de tránsito.

Podría, por ejemplo, contarse con unos diez policías por un tiempo determinado (que podría ser lo que resta de este año) para que acompañen a los diferentes grupos de alféreces al desempeño de las labores de regulación del tráfico, control sancionatorio y acompañamiento en aspectos de seguridad vial. 

Pero eso sí, hay que ser inflexibles, en que a la más mínima acción con tintes de corrupción (mordida o favorecimiento  indebido) de una vez él o los involucrados serán despedidos y denunciados penalmente.

Igualmente hay que darles un mayor enfoque hacia la prevención, las acciones que faciliten la libre movilidad y hacer respetar los semáforos en rojo, las cebras y las señales de tránsito, para así lograr no solo una mejora en la movilidad sino en ir inculcando la cultura ciudadana.


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