Hablar de trochas a algunos les suena como si fuera algo muy lejano o situado por allá en algún recóndito lugar alejado de la civilización, pero si lo traemos a la frontera colombo-venezolana vemos que eso no es así.
Por tal motivo es que los contextos y las localizaciones precisas sirven para indicar los riesgos reales que implican ciertas zonas donde pareciera haberse esfumado la presencia del Estado e imperar la ley de la criminalidad.
Este es el caso de la trocha La 51, que conecta al área metropolitana de Cúcuta con Ureña (Venezuela)y que aparece en los registros como lugar de alta peligrosidad, por los asesinatos cometidos allí.
¿Saben en dónde está ese camino ilegal? Les recordamos que se encuentra en Boconó, a la vista de todos, puesto que desemboca sobre el Anillo Vial Oriental, que tiene un intenso tráfico vehicular.
Hablamos de La 51 porque por allí se han registrado varios homicidios que al parecer han sido cometidos por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (Eln).
En lo que va corrido de este año, por ejemplo, al menos cinco personas han sido asesinadas en ese punto, incluso, llegándose a presentar un doble homicidio en el que los autores dejaron abandonados los cadáveres en pleno anillo vial.
Lo peligroso de todo esto, es que justo al frente de La 51 hay una urbanización, o sea que no es un lugar aislado.
Otro dato que debe llamar a las autoridades a asumir a algún control del área es que a pocos minutos se encuentra la trocha La Carbonera, que ha sido igualmente escenario de crímenes y de la presencia de organizaciones delincuenciales.
Pero como si lo anterior no fuera poco como para que los gobiernos de Cúcuta y Villa del Rosario reaccionen y reclamen controles militares o policiales, es que en el área de influencia de La 51 hay un colegio militar, una institución bilingüe y a pocos minutos otro establecimiento de primaria y bachillerato, a los que asisten miles de niños.
Eso resulta de alto riesgo porque entonces son muchísimas las personas que están puestas en riesgo con esos lugares en donde mandan las estructuras criminales y delincuenciales que tranquilamente y sin que nadie se los impida ponen en la mira a esta zona urbana.
¿Por qué a la entrada de esa trocha hay presencia de personas extrañas y no de las autoridades colombianas?
Es curioso que no haya allí un puesto de control permanente de la policía y el Ejército para ejercer control y soberanía y contener el crimen.
También llama la atención que no se encuentren en La 51 agentes de Migración Colombia en el ejercicio de su tarea de verificar quien sale y quien entra al país. Además, sería bueno que ya se levantara la restricción de pico y cédula del ingreso de venezolanos, para de esa manera desalentar el uso de esos pasos.
Y la Policía Fiscal y Aduanera es el otro factor de la institucionalidad que tampoco está allí en Boconó sobre el Anilla Vial Oriental, en una zona rodeada también de viveros y de lotes donde en la actualidad se están construyendo urbanizaciones.
Y aunque el general Óscar Moreno, comandante de la Mecuc, ha asegurado que dispuso de un grupo de uniformados para que se garantice la seguridad alrededor de las trochas que están en la zona de frontera con Venezuela, la verdad es que la percepción de inseguridad y de temor es muy alto y la ciudadanía lo que reclama es presencia real y no solo anuncios o patrullajes esporádicos e intermitentes, porque el peligro es real.
