Tres recientes determinaciones le darán a Norte de Santander la oportunidad de encontrar una variedad de opciones para darle vigor a su desarrollo económico y social sostenido a lo largo del tiempo.
Si hacemos una operación matemática encontraremos que la suma de recursos en esos pilares asciende a los $245.000 millones, aproximadamente.
Podemos decir que se trata de una inversión histórica, tanto en la cuantía como por los destinos asignados para su ejecución.
Corresponden a los $50.000 millones para la Zona Franca, $100.000 millones para el Centro de Convenciones de la Frontera Virgilio Barco y $95.000 millones en el Centro de Eventos, Exposiciones e Innovación de Cúcuta.
Metafóricamente hablando son unas semillas que se siembran para que el departamento y el área metropolitana las aprovechen con el fin de obtener más oportunidades para el impulso del aparato productivo e incursionar en otros frentes altamente generadores de recursos y oportunidades.
Son muchas las talanqueras que se levantan, puesto que al ampliarse la Zona Franca, habrá la oportunidad de enfocarse en trabajar hacia la industrialización de la región, porque además el régimen especial se extendió por 30 años más.
Entonces, si hay más empresas y ellas quieren hacer una gran feria de carácter internacional con la presencia de compradores, proveedores y potenciales inversionistas, pues tendrán en el centro de convenciones de Villa del Rosario el lugar adecuado para organizarla.
Se trata de una fase de complementación que resulta ideal porque abre un abanico de alternativas para la consolidación de los negocios y la exposición al mundo de las ofertas productivas que tiene la región.
El Centro de Eventos tiene un aspecto también interesante e igualmente complementario, como es el de la innovación tecnológica y la ciencia, el cual la región debe llevar muy de la mano para convertirlo en otro nicho de desarrollo.
¡Qué bueno es poder hablar así!, al encontrar que esta zona colombiana ha logrado tres inversiones en alternativas de alto impacto que van a incidir positivamente en su futuro, con la diversificación de la economía.
Es muy saludable para todos el haber logrado que los este sueño ya empiece a convertirse en una realidad.
Sin embargo, no podemos quedarnos solamente con esta alegría. No. Ahora hay que pasar a poner manos a la obra en el sentido de definir las acciones que este gran proyecto nortesantandereano se catapulte y crezca con fortaleza.
Esos poderosos pilares sobre los que hoy se empieza a edificar la nueva era económica de la región necesitan un cuarto soporte que es el de la unidad en torno a ese propósito.
Una de las misiones más urgentes, de aquí en adelante, es la de trabajar en procura de un departamento industrializado, con alta presencia de turismo de negocios y un gran movimiento de comercio exterior, que al final ayudarán a superar complejos problemas como los del desempleo, la informalidad y la pobreza.
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