Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Editorial
Hora de seguir
¿Qué el fin de la guerra no es la paz? Claro, no lo es, pero sí el momento de comenzar a sembrarla con cada decisión que se tome.
Authored by
Lunes, 29 de Agosto de 2016

Ya están en silencio definitivo los fusiles, ya la guerra más larga del mundo (casi 60 años) es historia. Ahora, resta superar el debate sobre la conveniencia o inconveniencia de votar el plebiscito acordado por los negociadores de La Habana y convocado por el gobierno.

Es el momento de seguir en lo que el país ha venido haciendo: trabajar sin descanso por alcanzar los niveles de desarrollo y bienestar que han logrado otras sociedades, aunque, claro, ahora con más optimismo y tranquilidad, y seguros de que la guerra no será un argumento para un mayor esfuerzo.

Es una estupidez seguir debatiendo si el acuerdo pudo o no ser distinto: el hecho claro es que ya existe, que es como es, y que en casi todas las regiones se respira con mayor tranquilidad y más profundo, y a eso deben atenerse todos los ciudadanos.

¿A razón de qué intentar que se tuerza el paso inexorable de la rueda de la historia? ¿Con qué derecho buscar que se frustre un sueño colectivo que se tiene desde niños de poder tener un país en el que el ruido sea el de las máquinas, y no el de la dinamita estallando sobre escuelas, puentes, oleoductos y caminos?

Ya no volverán a escucharse los gritos de guerra de las Farc. Sus líderes lo prometieron y, contra toda costumbre, contra toda memoria, hay que confiar en ellos, como confían el Gobierno, las Naciones Unidas, el papa, presidentes, reyes, en fin, el mundo entero.

Además, prometieron que no importa el resultado del plebiscito, a la guerra ya no regresarán.

Nadie tiene ninguna razón legítimas para negarles a los demás —ni nadie a permitir que intenten negárselo— el derecho que les asiste a todas las personas que viven en este país a disfrutar de una vida en paz, de una vida de respeto a las leyes, de la posibilidad de morir en la cama y no en el recodo del camino donde lo encontró la bala que disparó un soldado o el tanque de gas que lanzó la guerrilla.

¿Qué el fin de la guerra no es la paz? Claro, no lo es, pero sí el momento de comenzar a sembrarla con cada decisión que se tome, con cada acción en favor de los demás, con cada derecho respetado.

Desde antes de que comenzaran a sonar los balazos en Marquetalia, este país ha mostrado una economía que nunca ha registrado en su conjunto cifras negativas. Ahora, con la seguridad que generada ante la ausencia de la guerra, lo más seguro es que los indicadores crecerán y que Colombia se encaminará por el sendero del despegue definitivo. No hay excusa bélica para no lograrlo.

Así que, todos, a seguir en el trabajo diario, y a insistir en que la paz llega en el mismo momento en que se superen odio, rencor, venganza, intolerancia, resentimiento, violencia, agresión… nada de lo cual está tan alejado como para no poder avizorarlo desde ahora.

Hoy, este es un país sin guerra con las Farc; mañana será un país en paz.

Temas del Día