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Editorial
Hablando de violencia
La Conferencia Episcopal Colombiana está muy preocupada por el desplazamiento y reclutamiento forzoso en cuatro regiones del país, entre las que figura Norte de Santander.
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La opinión
La Opinión
Martes, 26 de Abril de 2022

En la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo), que es dirigida por el periodista nortesantandereano Andrés Sarmiento Villamizar, se les ha dado un espacio a los líderes sociales para que tengan voz y expongan los rigores padecidos por la violencia.

De manera coincidente, Ocaña es escenario de una audiencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) sobre el doloroso caso de los falsos positivos.

Estas situaciones que tienen que ver con la sucesión de acontecimientos luctuosos provocados por el incesante conflicto armado, se dan en medio de hechos que indican que aún estamos lejos de esa anhelada consolidación del posconflicto.

Se trata de la notificación por parte de la  Conferencia Episcopal Colombiana y su preocupación por el desplazamiento y reclutamiento forzoso en cuatro regiones del país, entre las que figura Norte de Santander.

Y dicha alerta fue corroborada en el terreno por diversas fuentes que han señalado hasta en 550 las familias que han llegado a Cúcuta huyendo de la incesante violencia  en los municipios del Catatumbo y, además, muchas de ellas procedentes de Arauca.

Es decir, la situación presente no será nada distinta a la que el auditorio escuche de boca de los líderes sociales invitados por la Filbo para que comenten lo que se ha venido viviendo como víctimas de la violencia, a través de la obra literaria “Entre plumas y espadas”.

Claro que lo fundamental en su presentación es que no solo se detendrán en lo relativo a los crudas impactos del conflicto armado, sino a la catarsis y liderazgo que poco a poco han venido asumiendo ellos en el departamento para procurar pasar este pasaje de la historia reciente, que sin embargo se niega a cerrarse definitivamente por todo lo que sigue ocurriendo.

Y la otra cara de estos hechos, es lo que ocurrirá entre hoy y mañana en la ‘Ciudad de los Caro’ con la audiencia de reconocimiento de crímenes cometidos en el conflicto armado, que para este caso se relaciona con las ejecuciones extrajudiciales.

El presidente de la JEP, Eduardo Cifuentes Muñoz, recordó que en este caso específico se trata de 120 falsos positivos en la zona del Catatumbo, entre los que se encuentra el emblemático y dramático asunto de los jóvenes de Soacha que fueron presentados como muertos en combate por pertenecer a estructuras criminales, cuando luego se comprobó que no fue así.

Es una diligencia de alta valía para la búsqueda de la necesaria reconciliación, puesto que allí los involucrados reconocerán su responsabilidad en estos crímenes y tendrán que aportar verdad detallada y exhaustiva sobre los hechos ocurridos.

Será un ‘cara a cara’ con las  víctimas, quienes de acuerdo con el procedimiento habilitado, tendrán la oportunidad de manifestar si están ante un reconocimiento real o no por parte de los señalados de tener directa responsabilidad en la muerte de sus familiares.

Por estos hechos, el general (r) Paulino Coronado, y once oficiales más, seis suboficiales, tres soldados y un tercero civil reconocieron su responsabilidad por acción u omisión, en el asesinato y desaparición forzada de al menos 120 personas en esta parte de Norte de Santander.

Acciones de esta naturaleza, en búsqueda de la justicia restaurativa y de ayudar a encontrar la verdad y develar los misterios que siempre se ocultan en estos casos, son los que finalmente ayudan a conjurar los odios, la animadversión y la rencilla y a recuperar la confianza en las instituciones que es  tan importante en un Estado de Derecho como el nuestro.

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