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Editorial
Entre la luz y la oscuridad
El hecho es que el del alumbrado público es un negocio oscuro. Muy oscuro.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 7 de Diciembre de 2016

Poco se puede hacer, salvo advertir de que algo anda mal, para evitar que el Municipio entregue el millonario negocio del alumbrado público de Cúcuta a un muy cuestionado empresario, investigado por la justicia Colombiana y Salvadoreña. 

Todo, la iniciativa municipal, la convocatoria de una licitación para darle el contrato a la firma con la mejor propuesta, las condiciones… todo estaría bien, si no se hubieran dado algunas movidas para favorecer al proponente desde hace mucho tiempo,  pues personas conocedoras del asunto han señalado una dueña de la licitación, antes de que esta se hubiera incluso abierto.

Según las fuentes consultadas por este diario y denunciado a su vez por otros medios independientes, el ganador de la licitación será la firma AGM Desarrollo S.A.S., que tiene a su cargo el alumbrado en Ocaña, Ábrego, Convención, Puerto Santander, Tibú y Pamplona. El representante legal es Gabriel, hijo de Alfonso ‘El Turco’ Hilsaca.

En la pasada administración, cuando el entonces alcalde Donamaris Ramírez pretendió extender la concesión por 20 años más, uno de sus principales opositores fue el hoy alcalde César Rojas. Ahora, su administración entregará el multimillonario negocio en una licitación que, según mencionan muchos en voz baja, estuvo hecha a la medida. 

AGM Desarrollo S.A.S. solo necesitará dos cosas para ganarse una increíble lotería que le pagará solamente premios mayores durante 30 años: invertir 91 mil millones de pesos, y tener buenas migas con quien otorgue el contrato. A cambio, la empresa recibirá, si se mantienen los precios y costos de hoy, cerca de 800 mil millones de pesos. Es un dineral a cambio de cerca de 250 mil millones en inversiones de modernización, ampliación y mantenimiento de la red de alumbrado público.

Hoy, el alumbrado público entrega a las rentas municipales 35 mil millones de pesos cada año, como tercer recaudo más grande. 

El ruido en este asunto no se hubiera generado si en el pliego de condiciones se hubiera permitido, como tantas veces solicitaron algunos aspirantes a la licitación, que no se limitara la experiencia requerida solo a las empresas con experiencia en concesión. 

La insistencia de la administración en negar esta solicitud, deja una extraña sensación y refuerza la idea de que la licitación es un traje a la medida de AGM Desarrollo S.A.S., que con solo tres palabras deja desnudo a los demás proponentes: experiencia en concesiones, requisito que elimina a empresas como Codensa, multinacional con experiencia en 30 países y contratista del alumbrado en Bogotá y otras de gran calibre que decidieron no presentarse, pues saben “como se cuecen las habas” en ciertas regiones del país.

Este requisito fue la pequeña puntada de última hora en el traje para Hilsaca. Solo le queda ajustado a él. Los demás, pueden irse con toda su trayectoria internacional y su experiencia técnica en el alumbrado para grandes ciudades. Acá estará AGM Desarrollo S.A.S. Y estará por 30 años.

Porque en Cúcuta, en muchos casos que aquí se han denunciado,  se contrata así, como si se estuvieran pagando favores o deudas… El hecho es que el del alumbrado público es un negocio oscuro. Muy oscuro.

Los usuarios quedamos con la duda y AGM con el Alumbrado.

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