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Editorial
El Gramalote esperado
En él se han invertido $400.000 millones, se han construido 11,9 kilómetros de vías.
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Lunes, 19 de Diciembre de 2016

Hoy es un día histórico para Gramalote. Por fin, después de una  larga espera, la entrega del nuevo pueblo es una realidad, que marca otro comienzo para los seis mil habitantes que el 17 de diciembre de 2010 quedaron desterrados por un desastre natural. 

Han pasado seis largos años en los que mucha tinta ha corrido sobre los tropiezos de la reconstrucción. La espera fue larga, las trabas innumerables, las demoras, incalculables… pero nada de eso podrá empañar esa felicidad que sienten hoy las primeras 189 familias que recibirán su nueva casa, en el nuevo pueblo, que promete ser un ejemplo para el país en materia de planeación y reconstrucción. 

El presidente Juan Manuel Santos, quien un día después de la tragedia les prometió a sus habitantes un nuevo pueblo que dure al menos un siglo, estará presente en la entrega y se unirá a la celebración. En su visita, encontrará la reconstrucción en un 65% y entregará oficialmente el parque principal, la plaza de mercado, además de las primeras viviendas mencionadas. 

También inaugurará la planta de tratamiento de agua potable y aguas residuales, que tuvo una inversión que supera los $12.000 millones. Y hará parte de un evento que tendrá un profundo significado para toda la comunidad: rezará con ellos la novena de Navidad, la primera que podrán celebrar sus habitantes en el nuevo territorio y que, sin duda, les hará recordar esa mañana de hace seis años en la que la tragedia los sorprendió en esas mismas circunstancias. 

A pesar de los tropiezos, el nuevo pueblo hace honor a esa promesa que hizo el presidente, de ser mucho mejor que el anterior. Se trata de un pueblo diseñado con milimétrica planeación, con los mejores materiales y lo más importante, hecho a la medida y al gusto de sus habitantes, quienes tuvieron voz en todas las decisiones. 

En él se han invertido $400.000 millones, se han construido 11,9 kilómetros de vías, y contará con un equipamiento digno de una pequeña capital: tendrá polideportivo, colegio, casa de la cultura, hospital y vías de primera calidad. 

Pero sobre todo, en su reconstrucción se jugaron su prestigio varios funcionarios que, error tras error, no lograron cumplir los plazos prometidos. En su reconstrucción se jugó también con la esperanza de cientos de familias que vieron cambiar su vida drásticamente, al pasar del campo a una ciudad desconocida y difícil. 

Pues bien, con la entrega oficial de esta primera parte del pueblo ha llegado la hora de resarcir a estas familias y compensar  el sufrimiento de estos años; ha llegado la hora, por fin, de sentirse orgullosos por entregar un sitio hermoso, que se construyó desde cero y que supera con creces las expectativas. 

El destino que de aquí en adelante se teja para esta localidad dependerá enteramente de sus habitantes, quienes tendrán la enorme responsabilidad de conservarlo, cuidarlo y mantenerlo intacto, tal y como se planeó. Hacerlo traerá sin duda enormes beneficios para sus residentes, quienes podrán convertirlo en un atractivo turístico de gran envergadura.  

Hoy empieza de nuevo la vida para los gramaloteros. Tras una larga pausa de seis años, este 20 de diciembre aprenderán cómo el esfuerzo de todo un Estado logró devolverles la felicidad. 

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