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Editorial
Difícil ser así
“Es difícil ser gay en Colombia”, dijo la ministra hace pocos días.
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Lunes, 22 de Agosto de 2016

La ministra de Educación, Gina Parody, debe saberlo desde hace mucho tiempo, al menos desde cuando, en su condición de lesbiana, sintió por primera vez que no cabía del todo en la increíblemente contradictoria sociedad colombiana.

“Es difícil ser gay en Colombia”, dijo la ministra hace pocos días. Pero el que lo haya expresado no significa que durante toda la vida no lo haya sentido, sufrido y soportado. Porque, en verdad, es difícil ser diferente en Colombia. No solo gay…

Y para esa actitud no es fácil encontrar al menos una razón diferente de la señalada antes: esta es una sociedad absurdamente contradictoria, que ha dado la pelea por cuestiones que en otros países ni se mencionan, pero se amilana al caer en la cuenta de lo que ha hecho.

Pocas legislaciones del mundo pueden incluir, unas junto a las otras, leyes completas que establecen el matrimonio civil, el divorcio, el aborto, la eutanasia, el matrimonio igualitario, el reconocimiento de la plenitud de derechos para los gay, la separación absoluta entre Estado e iglesias, la libertad absoluta de cultos y de religión, y un largo etcétera de situaciones jurídicas, económicas y sociales, que llevan a pensar que esta es una sociedad de avanzada.

Pero, al mismo tiempo, tiene uno de los sectores políticos más conservadores y recalcitrantes del continente, unas iglesias cristianas que se alinean con alguna facilidad con los poderosos, y unos segmentos sociales y políticos que discriminan.

Mientras para el gay aprueban el matrimonio igualitario, a una ministra la quieren defenestrar porque es lesbiana; mientras se defiende la eutanasia, a un hombre enfermo pretenden destruirlo porque fijó su hora de morir; en tanto se les garantiza a los ciudadanos la libertad de conciencia, a unos jóvenes los procesan porque se niegan a ser militares; mientras se declara la igualdad de las iglesias, una tiene, y desde hace siglos, las preferencias del Estado laico.

La ministra tiene la razón: en Colombia es difícil ser gay, porque la sociedad lo discrimina. Pero igual sucede con el negro, con el indio, con el campesino, y con el pobre y con el analfabeta y con el enfermo y con el que tiene apellido de los que no vinieron de Europa…

Basta citar un escandaloso caso histórico, al que no se le ha dado la difusión que requiere, y que demuestra el nivel no solo de exclusión sino de discriminación y de racismo al que es capaz de llegar la sociedad colombiana.

Entre el 25 de enero y el 18 de julio de 1861, el presidente de la entonces Confederación Granadina fue Juan José Nieto, un mulato de Baranoa (Atlántico). Pero su nombre fue borrado de los anales de la historia por personas para las que no estaba bien que ése ilustre militar hubiera sido mandatario de este país.

Un retrato de Nieto fue enviado a París para someterlo a retoques, pero, en realidad, fue para que lo ‘blanquearan’, es decir, para que coincidiera con todos los patrones estéticos que tienen los blancos.

Ojalá los anti gay mañana no borren a Parody por gay de los anales históricos del ministerio…

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