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Editorial
Después no nos quejemos
La capital de Norte de Santander sigue sin alcanzar el tope mínimo para que se flexibilicen las medidas preventivas, razón por la cual los riesgos de contagio continúan siendo evidentes.
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La opinión
La Opinión
Jueves, 16 de Junio de 2022

En parques del centro de Cúcuta se encuentran puestos de vacunación contra el coronavirus, en donde la soledad es el común denominador, que en últimas acarrea sus consecuencias.

Primero, porque todavía la ciudad sigue sin alcanzar el tope mínimo para que se flexibilicen las medidas preventivas, razón por la cual los riesgos de contagio continúan siendo evidentes.

Y segundo, por algo que después nos puede llevar a peores situaciones en la eventualidad de mutaciones o nuevos brotes inesperados, como es la pérdida o daño -mejor- de las dosis de vacunas que se abren y al no poderlas utilizar todas, pues se dañan.

Eso obedece a que en el país desde comienzos del presente año, el Ministerio de Salud dio la orden de usar los frascos abiertos para el manejo de las vacunas multidosis, la cual es respaldada por la Organización Mundial de la Salud.

Según la explicación, las instituciones prestadoras de servicio de salud pueden abrir los biológicos que ofrecen más de 6 dosis, pero aplicarlas a solamente a las personas que acudan, así no se completen todas y unas queden inservibles.

Recordemos lo difícil que en ciertos momentos llegó a ser la distribución mundial de las vacunas contra la COVID-19, cuya cobertura internacional todavía sigue siendo  baja en algunas naciones, hecho que en últimas indica que no asistir a atender esta obligación con nuestra  salud y la de los demás tiene un costo que a la postre se revertirá en nuestra contra. Y serán tan complicado que los ministros de la OMC no han podido ponerse de acuerdo para liberar las patentes de las vacunas contra esta enfermedad.

Es obvio que si la gente sigue con esa falta de voluntad para aplicarse unas, la primera dosis, otros completar el esquema de las dos aplicaciones y las más no acudir a  recibir la tercera que es de refuerzo, serán muchas las personas que finalmente quedarán mayormente expuestas a la enfermedad.

 Este escenario podrá desatarse   cuando comiencen a escasear las vacunas, bien sea porque ya se estén terminando las existencias o porque ante una nueva oleada ahí si vayan las personas desesperadas a buscar la protección y no haya como atenderlas a todas. Y es que en medio de todo esto, es bueno advertir que hasta la fecha, Cúcuta cuenta con un avance del 33,3 % en la aplicación de dosis de refuerzos, por lo que aún no se puede eliminar el uso del tapabocas en espacios cerrados.

Para que en la ciudad la gente pueda andar sin tapabocas en centros comerciales, por ejemplo, es necesario que se cumpla la regla del Minsalud, consistente en que el 70 % de su población tenga el  esquema completo y el 40 % cuente con la dosis de refuerzo.

O sea que hoy es un riesgo inminente que en las busetas los pasajeros vayan sin tapabocas, por ejemplo, y eso no se cumple, porque muchos ya van excesivamente relajados como si la pandemia no existiera, cuando no es así.

El ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez acaba de hacer sonar las alarmas puesto que el país se enfrenta a un pequeño pico de la COVID-19, al reportarse 8.742 casos nuevos y 9.120 casos activos con corte al 9 de junio en el país.

Para quienes en Norte de Santander piensan que el coronavirus es cuestión del pasado, el Instituto Departamental de Salud reveló que del 3 al 6 de junio ocurrieron 89 nuevos contagios y un fallecido, mientras que la ocupación de las camas UCI llega al 33 % en el departamento.

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