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Editorial
Deseo de cambio
La sorpresa estuvo en un candidato como Hernández, poco conocido en buena parte del país, ausente de la plaza pública y de los debates en medios, pero muy presente en las redes sociales, donde se ganó el título del ‘rey del Tik Tok’.
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La opinión
La Opinión
Lunes, 30 de Mayo de 2022

Un claro  deseo de cambio frente a lo que han sido los gobiernos de los últimos años, marcó la tendencia electoral de la primera vuelta presidencial que se vivió ayer en Colombia. 

Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, dos tendencias que representan una posibilidad radicalmente distinta a lo que ha tenido Colombia hasta hoy, capitalizaron el voto de los colombianos y lograron pasar a segunda vuelta, demostrando que el hastío del país frente a la corrupción y a la clase política tradicional pesaron mucho a la hora de elegir.

La posibilidad que habían esbozado las encuestas en las últimas dos semanas de campaña, de que Hernández sacara de la carrera presidencial a Federico Gutiérrez, se materializó al alcanzar casi 6 millones de votos, 895 mil votos más que el candidato del Equipo por Colombia, quien sorpresivamente solo logró imponerse en Antioquia y en los consulados.

Si bien el primer lugar de Gustavo Petro estaba claro, la sorpresa estuvo en un candidato como Hernández, poco conocido en buena parte del país, ausente de la  plaza pública y de los debates en medios de comunicación, pero muy presente en las redes sociales, donde se ganó el título del rey del Tik Tok. 

Con algunos vacíos en el conocimiento del país y de sus temas neurálgicos, como quedó demostrado en las pocas entrevistas y en espacios mediáticos a los que accedió, el candidato de la Liga de Gobernantes Anticorrupción logró cautivar con un discurso frentero y directo, en el que promete dejar sin juego a los politiqueros, reducir el aparato del Estado, bajar el gasto público y eliminar beneficios de congresistas y funcionarios.

Asegurando que la corrupción es el principal cáncer del país, por lo que propone erradicarla antes de que siga haciendo metástasis, Hernández logró el cupo a segunda vuelta, en donde tiene un espacio claro para crecer, teniendo en cuenta que puede capitalizar buena aparte de los votos de los demás candidatos, con excepción quizás de Sergio Fajardo. 

Sin embargo, no la tendrá fácil en las próximas semanas en las que deberá enfrentar, además del desprestigio que intente endilgarle su contrincante, el juicio que le sigue la Fiscalía, justamente por corrupción, al haber incurrido en presuntas irregularidades en la celebración de un contrato de consultoría para implementar nuevas tecnologías para el manejo de basuras en el relleno sanitario de El Carrasco.

Comienzan entonces 21 días de campaña intensa, de una etapa crucial en la que los colombianos tendrán que decidir cuál de las dos opciones representa mejor el cambio que todos dicen querer.

La disyuntiva no es del todo fácil: respaldar un discurso anticorrupción, muy necesario pero tremendamente difícil de materializar en un país como Colombia, o apostarle a un cambio drástico de modelo de país, con las consecuencias que esto puede traer en materia de inversión extranjera, fuga de capitales y estabilización.

Como ya se vio en el discurso sobre los resultados,  Petro enfilará baterías contra su rival, quien lo deja desarmado frente al discurso de la clase política tradicional. Realmente, quien hoy más podría representar la política tradicional es el mismo Petro, no solo por tener a su lado  a figuras tradicionales como Roy Barretas o Armando Benedetti, sino por haber aceptado apoyos de cuestionados clanes regionales.

Al menos sobre Norte de Santander, ambos candidatos han dejado claro que al llegar a la Casa de Nariño una de sus primeras acciones será abrir la frontera y reactivar las relaciones con Venezuela.

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