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Editorial
Desafíos del año
Uno de los grandes desafíos que se vislumbran para este 2017 tiene que ver con el asunto de la paz.
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Lunes, 2 de Enero de 2017

Es común con la llegada del nuevo año hacer un repaso y trazar objetivos, con el fin de establecer los propósitos que concentrarán los esfuerzos del calendario que comienza.

Y aunque en ocasiones los propósitos se repiten, es válido retomarlos y volver a hacer énfasis en ellos, pues siempre persiste la esperanza de tener un futuro mejor o más prometedor.

Uno de los grandes desafíos que se vislumbran para este 2017 tiene que ver con el asunto de la paz, que así como en el 2016, seguirá ocupando parte importante de la agenda del país.

Además de sintonizar  a la ciudadanía con el proceso que se está llevando a cabo en  el Congreso, este seguirá con la implementación de los acuerdos de La Habana que darán paso a la concentración de guerrilleros y al calendario que terminará con la dejación de armas de esta guerrilla.

Para Norte de Santander, el mayor reto será destrabar la implementación de la Zona Veredal Transitoria de Normalización de Caño Indio, bloqueada por la imposibilidad de alcanzar un acuerdo en materia de sustitución de cultivos.

Esto sienta un muy mal precedente, pues si erradicar la coca de este pequeño territorio en el que solo viven 50 familias les quedó grande al Gobierno y a las mismas Farc, pareciera imposible pensar que es viable lograr un cambio sustancial y una transformación a la economía legal en el Catatumbo, la segunda zona con mayor presencia de cultivos ilícitos del país.

De cómo surja este proceso y de los efectos que empiecen a verse con la desmovilización de las Farc, dependerá en buena medida la forma en la que se comporte la seguridad en el Catatumbo, algo que incide directamente en el vecindario.

Por eso, el tema de la seguridad es otro gran desafío para las autoridades del Cúcuta y el área metropolitana, pues la presencia de bandas criminales que se disputan el control del microtráfico y la llegada masiva de venezolanos, han afectado seriamente la percepción de seguridad en la ciudad y sus alrededores.

El aumento de los robos, el incremento en las cifras de homicidio y los constantes ajustes de cuentas entre bandas en cualquier lugar y a cualquier hora, han sembrado en la ciudadanía la sensación de que en ningún lugar se está seguro.  Bajar los índices y recuperar la sensación de seguridad es un propósito que desde ya deben asumir las autoridades.

Otro asunto prioritario –que mostró avances en segundo semestre del año y en el que no se puede bajar la guardia– es el del contrabando, el gran fenómeno que ha permitido hacer de esta zona, un territorio propicio para la proliferación de mafias y de la cultura de la ilegalidad.

La articulación entre autoridades para hacer frente al contrabando de carne, de gasolina, y la existencia de zonas donde la venta de mercancía ilegal no se combate y de permite ante los ojos de todos, debe seguir siendo una prioridad que genere mayores resultados en el corto plazo.

El despeje del espacio público, la generación de empleo y concretar de una vez por todas proyectos claves que están en el limbo, como el del acueducto metropolitano o el sistema integrado de transporte masivo para el área metropolitana son otros temas importantes, que deberán concentrar la atención de los gobiernos local y regional para el año que comienza.  

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