“Le voy apuntar a que Cúcuta sea el equipo número uno del país en asistencia al estadio”, es la meta que ha anticipado el presidente del conjunto futbolero que a partir de julio regresará al torneo profesional colombiano, disputando el Torneo de la primera B.
Eso que afirmó Eduardo Silva Meluk es ambicioso e indica algo muy claro, que en esta nueva oportunidad que tendrá el conjunto el real manejo empresarial será el que prime, asunto que, al menos en el papel, da tranquilidad a la afición, a los acreedores, a la ciudad y al propio rentado nacional.
Desde siempre, la cucuteña ha sido considerada como una muy buena plaza futbolera por el acompañamiento de los hinchas a la divisa, con momentos históricos como aquellos en los que alcanzó la primera estrella y disputó los espectaculares partidos de Copa Libertadores.
Pero claro, el amor por la camiseta y por este activo emocional se ha venido construyendo desde el pasado y es entonces la oportunidad de revalidarlo, consolidarlo y mantenerlo en este nuevo escenario que se abre a partir del séptimo mes de 2022, con la reanudación del fútbol profesional en el estadio General Santander.
Sobre dicho asunto, esto fue lo que dijo Silva Meluk en reciente diálogo con La Opinión: “Tenemos una estrategia ya definida para que la gente vaya a todos los partidos, a todos, porque si no se perderán de algo que les contaré más adelante”.
Habrá que esperar cuál va a ser el modo de operar de este procedimiento de los abonos para que los seguidores del club y los amantes del fútbol en esta parte del país se acojan al mismo.
Eso es muy importante tenerlo claro, teniendo en cuenta intentos fallidos del pasado, aparte de que igualmente es indispensable tener una base sólida y atractiva de jugadores que cumplan los planes del cuerpo técnico y directivo, en cuanto al ascenso a la A, que será el otro objetivo a lograr.
Indudablemente empezar a fortalecer las arcas con ingresos provenientes de las entradas es también un componente importante que sirva para atender una parte de las diferentes obligaciones que una empresa de esta naturaleza.
Es llamativo lo expuesto por el dirigente de preparar la ciudad para tener partidos con 37.000 personas, algo que sin duda se reflejará en el mismo movimiento económico y comercial de la capital de Norte de Santander.
En reportes de prensa se habla de la labor que en dicho aspecto desarrolló Silva Meluk en equipos como el Independiente Medellín. “En diciembre llevábamos 16.000 abonados en 10 días. Y la gran meta es tener 35.000 abonados. La idea que planteamos fue que en una primera etapa un 10% de toda la taquilla tuviera 50% de descuento. Después de tres días, vendimos otro 10% de las entradas con 40% de descuento”, fue su comentario a los periodistas en enero de 2018, frente a lo hecho con ese club de Antioquia.
En estos tiempos en que la reactivación está de moda, la esencia de todo esto tiene que ir dirigida a la recuperación de la credibilidad en la institución futbolística que está adherida al corazón de los habitantes de esta región.
Po tal motivo, lo único que espera el aficionado que siempre ha estado en las buenas, en las malas y en las regulares temporadas del rojinegro, es que los compromisos se cumplan y el equipo tenga un camino de prosperidad deportiva y económica, con fundamento en una planeación exitosa y un manejo lejos de ese pasado tormentoso que lo sacó del temporalmente del fútbol profesional colombiano.
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