Y, si se quiere, el Sisbén es la redención para millones de personas así, sin lo indispensable: les da salud, educación y beneficios que otros que, como en los casos denunciados por Gaviria, tienen de sobra, pretenden arrebatarles.
El director nacional de Planeación, Simón Gaviria, no puede ir más allá de calificar de indignante el hecho de que nortesantandereanos que reciben más de 3,8 millones de pesos mensuales aparezcan como beneficiarios del Sisbén.
La verdad es que el ministro se queda muy corto para calificar a quienes se quedan con recursos del Estado para apoyar a los colombianos más pobres. Pero, de todos modos, hace la suficiente claridad sobre cómo algunos roban lo público.
Y no son pocos: aunque la gran mayoría de 17.341 personas beneficiadas ya murió, un importante porcentaje (1,991) se está apropiando de los recursos del erario que están destinados a mejorar la supervivencia de los colombianos más pobres.
Y el hecho de que todas estas personas estén en Norte de Santander solo contribuye a que se acreciente la fama negra de la región en el resto del país, en el sentido de que apropiarse de los recursos oficiales es parte de nuestra cultura.
De la denuncia del funcionario se deduce que el Estado sigue entregando los subsidios acostumbrados a los beneficiarios del Sisbén, solo que otras personas son las que los están cobrando, práctica delictiva que no es nueva.
Según Gaviria, “nosotros los tenemos identificados, sabemos su nombre, su dirección…”, pero nada se puede hacer, salvo borrarlos de la larga lista de los beneficiarios, porque no hay otro tipo de sanción para quienes están abusando.
Pero, no basta con saber quiénes lo hacen. Es necesario conocer quiénes son los cómplices, que necesariamente tienen que ser empleados del Sisbén, ya que en teoría solo ellos tienen acceso a los sistemas de computación en los que se almacenan los datos y en donde se dan las altas y las bajas de las personas.
En algunas partes —Cúcuta, por ejemplo—, dirigir el Sisbén es tener todas las posibilidades de comenzar con éxito una carrera política. Pruebas hay de ello. La política del favor personal a cambio del voto es muy efectiva. Ahora, ¿qué clase de favores personales se pueden hacer en el Sisbén? Lo que denunció Gaviria es, parece, parte de todo esa podredumbre de la burocracia y del clientelismo político.
El Sisbén puede darle a alguien incluso la Alcaldía de Cúcuta. Solamente se necesita saber manejar, con el método adecuado, el gran poder que se deriva de la facultad —que se llega a hacer discrecional—, de reconocer o negar derechos a las personas necesitadas. Es decir, de jugar con la necesidad de los pobres…
Por eso, en ese organismo, ni todos los que están son beneficiarios ni todos los beneficiarios figuran allí. Ya lo dijo el director de Planeación. Y, ojalá hiciera el resto, porque solo es entregarle la lista de colados a los órganos de la Justicia.
Y ojalá alguien, en el gobierno o en el Congreso, se ocupe de proponer todas las reformas necesarias a la ley penal, a fin de que quienes le hacen fraude al Sisben, como quienes le hacen fraude a los programas de alimentación escolar y, en fin, a todos los que atenten contra los intereses de los más pobres, frágiles y vulnerables.
Porque es grave apropiarse del dinero del Estado, pues es el recurso de todos; pero es mucho más grave hacerlo cuando está destinado a la ayuda de los que de verdad nada tienen, ni siquiera esperanzas y son realmente desvalidos.
Y, si se quiere, el Sisben es la redención para millones de personas así, sin lo indispensable: les da salud, educación y beneficios que otros que, como en los casos denunciados por Gaviria, tienen de sobra, pretenden arrebatarles.
En vez de las listas del Sisbén, estos abusivos deberían figurar en las del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario.
