Rezar no basta, dice la canción. En esta época de la novena navideña se elevan oraciones, se cantan villancicos y se hacen promesas, todo alrededor del pesebre para celebrar la venida del Niño Dios. En medio de esta festividad, hay un elemento que pone las lágrimas y las muecas de dolor en los rostros, transformando la alegría en tragedia.
Se trata de la pólvora que con sus explosiones, humaredas y chispas incandescentes ha dejado a numerosas víctimas, especialmente niños, que en la temporada decembrina terminaron o en un hospital con graves quemaduras, o en el cementerio, porque sucumbieron a las heridas que les ocasionó este riesgoso elemento.
De nuevo, en Cúcuta y Norte de Santander, se desplegaron acciones por parte de las autoridades administrativas y policiales para que la pólvora no les dañe la Navidad y el Año Nuevo a los habitantes del departamento. En la capital rige el Decreto 0970 que prohíbe la comercialización y venta de artefactos como voladores, totes y luces de bengala, entre otros. Con ese fin hay un elemento de desestimulo que consiste en castigar el bolsillo. A los que intenten vender o también traten de comprar pólvora y sean descubiertos, no tendrán una agradable Navidad, pues les corresponderá conseguir $13’789.000 para pagar como multa.
Así como se debe hacer con los conductores borrachos para quienes el castigo también es ejemplar, es vital, o mejor es un asunto de humanidad, que a la Policía no le tiemble la mano y haga efectiva esa sanción pecuniaria, porque nadie entiende como alguien sale a vender o sale a comprar unos elementos detonantes y mortíferos para ser utilizados en familia.
Y a esos padres irresponsables que permiten que los niños manipulen pólvora, podrían llegar a perder la custodia en caso de accidentes graves por su omisión.
Ojalá se aplique la ruta para el proceso administrativo de restablecimiento de derechos del niño o el adolescente perjudicado por los pirotécnicos, una vez el caso es reportado por las autoridades de salud. De no haber este funcionario en la jurisdicción, se encarga el comisario de Familia o el inspector del Policía.
Lamentablemente, en Norte de Santander dos menores quemados resultaron quemados en esta temporada hasta el 8 de diciembre: un niño de 7 años en Toledo y un adolescente de 17 en Teorama. Estos son datos del Instituto Departamental de Salud.
Desde el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) salió un mensaje que tiene como destinatarios los padres de familia, para no usar la pólvora como parte de las tradiciones en diciembre, pues las familias de todo el país deben prevenir las graves consecuencias que enfrentan los niños, niñas y adolescentes cuando manipulan pólvora, globos y demás elementos pirotécnicos.
‘Prende la fiesta sin pólvora’, es la consigna en esta temporada decembrina, donde lo que debe haber y sobrar, es calor de hogar, estallidos de alegría, explosiones de amor fraternal, luces de amistad, detonaciones de buenos propósitos para la construcción de una mejor sociedad y de mucha unidad familiar. Ni un niño quemado en esta Nochebuena y Año Nuevo debe ser la consigna en todos los municipios de Norte de Santander, porque esta también es una expresión real de la construcción de un país en paz.
