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Editorial
Carta a la medida
Nicolás Maduro no es el primer mandatario venezolano señalado de ser colombiano.
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La opinión
La Opinión
Lunes, 23 de Enero de 2017

Modificar la Constitución, que se supone un acto suficientemente meditado y de muy rara ocurrencia, en nuestro medio se está haciendo rutinario, al punto de que si un gobernante no le mete mano a la Carta, es como si no hubiera hecho nada.

Pero una cosa es modificarla con criterios sólidos y para beneficiar a toda la sociedad, y otra, muy diferente, es acomodarla a las necesidades del gobernante, a fin de darse él mismo una legitimidad de que adolece.

Alguna vez, en Colombia la Constitución se modificó de manera nada decente, solo para permitirle la reelección al presidente Álvaro Uribe Vélez, que logró, lejos de toda ortodoxia jurídica y política. Y su ejemplo cundió…

En Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Venezuela, la Constitución ha sido como el viejo abrigo del abuelo, que debe ser acortado de un lado y alargado de otro, para que los gobernantes de turno puedan caber en él con apenas alguna comodidad. Y con base en esos arreglos de modista de barrio se han hecho reelegir sin sonrojarse.

Esta vez, en Venezuela, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) acaba de hacerle a la Constitución Bolivariana los pespuntes necesarios para dejarla a la medida del presidente Nicolás Maduro, necesitado como está de que no lo desalojen del poder por razones de nacionalidad y ciudadanía.

Según TSJ, ciudadanos con doble nacionalidad pueden optar a la presidencia y a la vicepresidencia de la República Bolivariana de Venezuela, siempre y cuando sean venezolanos por nacimiento y renuncien a la segunda nacionalidad antes de postularse a esos cargos.

La reforma favorece —eventualmente a Maduro—, al vicepresidente Tareck El Aissami, con doble nacionalidad siria y venezolana, que así podría también ser presidente, en el caso de que Maduro deje el poder por su decisión o la de otros. Le bastaría renunciar a ser sirio, y listo.

Maduro ya es presidente y, por lo mismo, no está obligado a renunciar a ser colombiano, como le señalan muchos en medio de crecientes dudas por razón de la historia de sus padres, al menos la madre, Teresa de Jesús Moros Acevedo de Maduro, comprobadamente colombiana.

Maduro no es el primer mandatario venezolano señalado de ser colombiano: lo fueron, también Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Eleázar López Contreras, Marcos Pérez Jiménez, Carlos Andrés Pérez y Ramon José Velásquez. La razón: ser nacidos en Táchira, muy junto a la frontera colombiana.

La decisión del TSJ, dada a conocer este fin de semana, coincide con toda la serie de rumores sobre el cambio de presidente desatada desde cuando Maduro, de manera sorpresiva, nombró a El Aissami como su vicepresidente, en momentos en que la opositora Asamblea Nacional declaró al presidente en abandono del cargo, por no cumplir sus deberes constitucionales.

Si maduro se va, El Aissami asume. Y en caso de que inesperadamente surja alguna complicación legal, sencillamente pondrán otro remiendo al abrigo, hasta que le quede bien al nuevo mandatario. Al fin y al cabo, la Constitución de un país es, ahora, una prenda a la medida de quien la necesita, no de la sociedad toda.

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