Cuando estallaron las hostilidades entre el Eln y la disidencia de las Farc, en el Catatumbo, cientos de maestros salieron junto con las miles de personas que se desplazaron para escapar de este escalamiento del conflicto armado.
Esta actuación de los grupos armados al margen de la ley es una violación flagrante al derecho a la educación de los niños, adolescentes y jóvenes que no debe ser pasada por alto ni dejarse pasar sin las respectivas repercusiones contra ambas estructuras.
Dicho pasaje, que hoy recordamos porque estamos a punto de llegar al noveno mes de ese enfrentamiento por apoderarse de las economías ilegales y porque ocurrió otra operación de hostigamiento y amenaza contra el magisterio, ante el secuestro de una docente.
Estamos ante una serie de ataques que golpean directamente al corazón de una de las opciones más viables para hacerle frente a los violentos, como es el de la educación, incursiones que merecen ser rechazadas con fuerza por la sociedad en general.
Hace poco nos referimos desde aquí al megacolegio de Tibú construido por la cantante barranquillera Shakira en alianza con el Estado y el respaldo del filántropo estadounidense Howard Buffet, al tiempo que ya está comenzando a tomar forma la Universidad del Catatumbo que se construye en El Tarra.
Todas esas infraestructuras educativas tienen la misión de convertirse en un oasis para la difusión y expansión del conocimiento en dicha subregión de Norte de Santander, garantizándoles a los menores de edad contar con la posibilidad cierta de acceder a los grados en la educación básica, secundaria y superior, sin necesidad de abandonar el territorio.
Hay que exigirles desde ahora a esas organizaciones armadas que en cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario respeten tanto las nuevas instalaciones como a la planta de educadores y a los estudiantes que irán a esas aulas a cumplir sus sueños.
Se necesitan urgentemente que a los docentes los protejan para que puedan ejercer sin mayores riesgos el cumplimiento de su misión de enseñar a leer y escribir o llevar por el mundo de las matemáticas, la filosofía, la química, el español y la física a los educandos.
Por eso es muy grave que el secuestro los comience a perseguir, como ha sucedido con una educadora de Convención, puesto que constituye un peligroso mensaje por parte de quienes portando ilegalmente armas y aplicando métodos violentos quieren imponer el control social y político.
No es la primera vez que maestros y niños están expuestos al peligro y se requiere brindar protección para que el proceso de enseñanza y aprendizaje sea efectivo, es lo que se escucha en la región.
Sin embargo, la situación empeora al escuchar que el temor de los docentes es generalizado en el Catatumbo debido a la ocurrencia de extorsiones, intimidaciones y secuestros por parte de aquellos que persisten en mantener el fragor de la guerra.
Teniendo en cuenta que los dos grupos que están enfrascados en el conflicto por apoderarse del territorio catatumbero han estado o se encuentran en procesos de conversaciones con el Gobierno nacional, debería la ‘Paz Total’ imponer inamovibles fijos, como el de no tolerar ni admitir y siempre denunciar cualquier ataque en contra del sector educativo.
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