Una de las claves de estas clasificaciones fue el cambio de mentalidad tras la insatisfacción presentada en El Cairo y la primera jornada de Osijek, donde no se consiguieron los resultados esperados.
“Se abordó como un proceso de reajuste, no de reacción emocional. Tras El Cairo, el foco estuvo en estabilizar la activación, ordenar la atención y reconectar a los gimnastas con la confianza basada en el trabajo, no en el resultado inmediato. Trabajamos en rutinas breves de autorregulación, control atencional y manejo de la incertidumbre competitiva. Lo de Croacia refleja justamente eso: un equipo que logró volver al presente, competir con claridad mental y ejecutar desde la seguridad construida en el proceso de preparación”, señaló Zair Ramos, psicólogo deportivo.
El seleccionador nacional resaltó, además, que estos resultados lo ilusionan pensando en el gran objetivo de clasificarse a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
“Es una muestra de que el equipo colombiano va por buen camino. No son uno, ni dos, sino cinco gimnastas con los que buscaremos la clasificación”, dijo el experimentado formador.
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