La ciudad de Guadalajara (Jalisco, México), una de las sedes confirmadas para la Copa Mundial de Fútbol de 2026, atraviesa una situación de tensión e incertidumbre tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, exlíder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La violencia desatada en la región ha obligado a las autoridades a activar un código rojo de seguridad y ha encendido las alarmas en el entorno del principal evento deportivo del planeta.
Bloqueos en carreteras, incendios de vehículos y disturbios generalizados han transformado el ambiente festivo que caracterizaba a Guadalajara —donde apenas quedan 108 días para el inicio del Mundial— en un escenario de riesgo. Varias actividades públicas y eventos deportivos, incluido un clásico femenil entre Chivas y América, fueron suspendidos por razones de seguridad.
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Preocupación internacional por seguridad y logística
Ante la escalada de violencia, la FIFA ha puesto bajo consideración la viabilidad de realizar los partidos de repechaje programados en el Estadio Akron —ubicado en Zapopan, área metropolitana de Guadalajara— los días 26 y 31 de marzo de 2026. Estos encuentros definirán al equipo que enfrentará a la selección Colombia en la fase de grupos del Grupo K del torneo.
Además del repechaje, Guadalajara está programada para acoger cuatro partidos del Mundial, entre ellos uno de la selección Colombia en la fase de grupos, previsto para el 23 de junio de 2026. Esto ha generado inquietud entre organismos deportivos, autoridades y aficionados que planean desplazarse a la ciudad en los próximos meses.
Pese a la tensión actual, todavía no se ha confirmado un cambio de sede para los compromisos mundialistas. Las autoridades de Jalisco han asegurado que incrementarán las medidas de seguridad con miles de efectivos y tecnología avanzada para garantizar el desarrollo de los encuentros.