Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
Reforma salud administrativa
Durante años hemos discutido la reforma al sistema de salud como si el problema fuera exclusivamente clínico.
Authored by
Martes, 5 de Mayo de 2026

Durante años hemos discutido la reforma al sistema de salud como si el problema fuera exclusivamente clínico. No lo es. El verdadero cuello de botella es administrativo, frente donde la tecnología está revolucionando todo. Hoy, en los países de la OCDE, más del 93% de los médicos de atención primaria utilizan historias clínicas electrónicas, frente a apenas 70% en 2012.  Esto no es un detalle técnico: es la base de un sistema en el que la información fluye, se audita, y se convierte en decisiones. Es aquí donde se puede avanzar, la tecnología ya esta, pero hay que implementarla.

Sin embargo, el desafío no es solo digitalizar, sino integrar. Apenas 15 países cuentan con sistemas unificados de historia clínica; el resto opera con plataformas fragmentadas que duplican costos y reducen la eficiencia.  Colombia, como muchos sistemas de ingreso medio, está más cerca de ese segundo grupo. El impacto de cerrar esa brecha sería enorme.

Estudios recientes muestran que la automatización puede reducir de manera significativa el tiempo administrativo del personal de salud, liberando recursos humanos para la atención directa. En otras palabras: menos formularios, más medicina. Pero la revolución no termina ahí. La inteligencia artificial ya está transformando funciones que parecían irreductibles: la programación de citas, la facturación eficiente, la gestión de historias clínicas, y la asignación de recursos hospitalarios. Todo esto puede optimizarse en tiempo real, reduciendo costos, y mejorando la calidad.

Los resultados son tangibles. En 2024, el acceso a servicios digitales de salud en países desarrollados alcanzó el 82% de la población, y la telemedicina pasó de 0,5 consultas por paciente en 2019 a más del doble durante la pandemia, estabilizándose luego en niveles estructuralmente superiores. Esto redefine el sistema: la salud deja de ser un lugar al que se acude y se convierte en un servicio que llega. Sin embargo, hay un punto crítico que suele pasarse por alto: la tecnología administrativa no es solo software, es gobernanza. La interoperabilidad, la capacidad de que los sistemas hablen entre sí, es tanto un problema político como técnico. Ahí radica el verdadero desafío para Colombia.

Seguimos atrapados en un modelo en el que múltiples actores gestionan información fragmentada, con incentivos débiles para compartir datos. El resultado es conocido: duplicidad de exámenes, demoras en autorizaciones y sobrecostos invisibles. La evidencia internacional es clara: los sistemas que mejor funcionan no son los que más gastan, sino los que mejor gestionan la información.

La reforma que Colombia necesita no empieza por cambiar quién paga, sino por transformar cómo se administra. Esto implica tres decisiones estructurales: una historia clínica verdaderamente unificada a nivel nacional, incentivos financieros ligados a la calidad del uso de datos, y una automatización masiva de los procesos administrativos con inteligencia artificial. No es ideología, es eficiencia.

En el fondo, la pregunta no es cuánto cuesta la salud, sino cuánto desperdiciamos por no administrarla bien. Y hoy, ese desperdicio ya no es inevitable: es una decisión. La ineficiencia en implementación es como si alguien se lucrara del desorden.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en  https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día