Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
¿Quién lo iba a creer?
China, que por décadas fue más estricta que mamá santandereana, decidió dar un timonazo radical. Tras mantener a su gente bajo el régimen del "hijo único" entre 1979 y 2015, ahora les ha dado por permitir hasta tres descendientes.
Authored by
Sábado, 31 de Enero de 2026

China, que por décadas fue más estricta que mamá santandereana, decidió dar un timonazo radical. Tras mantener a su gente bajo el régimen del "hijo único" entre 1979 y 2015, ahora les ha dado por permitir hasta tres descendientes. Y es que se dieron cuenta, un poco tarde, de que se están quedando "más colgados que una uva" con un envejecimiento poblacional que avanza a pasos agigantados. Para intentar que la gente se anime a tener "el muchacho", el Estado ahora ofrece ayudas económicas, aunque para muchos eso sea como "echarle agua a la sopa": un pañito de agua tibia ante el alto costo de vida.

Esa obsesión por el control demográfico le salió cara a los chinos, pues terminaron perdiendo el liderato como el país más poblado frente a la India. Mientras duró la restricción, tener más de un hijo era un pecado que se pagaba con castigos y la imposibilidad de registrar a los pequeños; prácticamente, los niños sobrantes eran "un cero a la izquierda" para el sistema.

Esta preocupación no es solo de los asiáticos. La semana pasada, en las cumbres de los Alpes Suizos durante el Foro Económico Mundial de Davos, el tema estuvo en el aire, aunque la atención se la robaran figuras como Donald Trump —quien atrae cámaras como "miel a las moscas"— y los pesos pesados de la tecnología. Mientras Elon Musk y los jefes de Nvidia y Microsoft hablaban de Inteligencia Artificial, en los pasillos los expertos advertían que, si no hay humanos nuevos, no habrá quién use esas máquinas.

La realidad es que el planeta está cambiando y "no estamos para juegos". Según la ONU, alcanzamos los 8.000 millones de personas recientemente, pero el camino hacia los 9.000 millones está más embolatado de lo que se pensaba. No tardaremos 12 años, sino probablemente 15 o más, porque la tasa de natalidad se fue al piso: pasamos de cinco hijos por mujer en los años sesenta a un promedio de 2.25 hoy, y la tendencia sigue bajando "como por un tobogán".

Tal como van las cosas, la población mundial llegará a su pico máximo antes de que termine el siglo y luego empezará a mermar. Aquí es donde "la puerca tuerce el rabo": con una fuerza laboral cada vez más pequeña y un batallón de jubilados creciendo, sostener el sistema de seguridad social será una misión casi imposible. Si no se toman medidas serias, el futuro de las pensiones va a estar "más embolatado que un lunes de fiesta".


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion 

Temas del Día