El presidente Trump ha dicho que, tal como van las cosas, a partir del nuevo gobierno en Venezuela, bajo el control de los Estados Unidos, se estima que en los próximo seis meses habrá más flujo de capital que el que se ha movido en los últimos 20 años.
Esto quiere decir que no solo se destrabará, como ya se está viendo, todo el mercado del petróleo, sino que se descongelarán las abultadas cuentas en dólares que habían sido obstruídas con motivo del bloqueo económico decretado a esa nación.
De acuerdo con esta versión de los hechos, lo que se espera es una enorme inversión que coloque al vecino país en condiciones optimas en cuanto al manejo de sus recursos, en donde habrá disponibilidad para atender múltiples sectores que tienen que ver con la atención de necesidades básicas y con el impulso de obras fundamentales para la vida de la población.
Junto a esta situación, también es importante anotar que el imperio de las bandas criminales en esa nación va a estar controlado, ahora desde la propia inteligencia y logística de los Estados Unidos, en donde es muy probable que las fatídicas y temidas alcabalas, que no han sido otra cosa que un instrumento de corrupción y de extorsión, desaparezcan, para que sea posible garantizar la libre movilidad de los productos.
Colombia se encuentra ante una gran oportunidad, pues es el país más cercano, en donde además comparte una frontera terrestre de 2.219 kilómetros y no podemos olvidar que antes de la era Maduro, las exportaciones hacia ese país estuvieron por encima de los US$7.000 millones que bien hubieran podido estar hoy por el doble de esa cifra, de acuerdo a las proyecciones.
Colombia tiene una producción muy variada en alimentos, materiales de construcción y hasta mano de obra calificada, que permite ser un gran proveedor de todos los elementos posibles que se lleguen a requerir.
No podemos olvidar que Venezuela es el principal país del mundo con reservas petroleras que, al destrabarse su producción y también su comercialización, el flujo de dinero que puede llegar a manejar alcanzará cifras inmensas, todavía no calculadas suficientemente.
Y la presencia de ese dinero, se convertirá un potencial de compras en bienes y en servicios, que significarán para Colombia una oportunidad sin precedentes.
Para Cúcuta se presenta una gran oportunidad que debe estar ya analizándose en entidades como la Cámara de Comercio, Fenalco, la alcaldía y la gobernación, pues sin duda el protagonismo de los sectores económicos de la ciudad va a ser de primer orden, como el punto fronterizo más importante que existe.
Ojalá se activen los impulsos para materializar la doble calzada de Pamplona a Bucaramanga, para que ese corredor contribuya a la dinámica económica de la región.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .
